“Por lo tanto, ¡alégrense, oh cielos!
¡Y alégrense, ustedes, los que viven en los cielos
Pero el terror vendrá sobre la tierra y el mar…“
Apocalípsis 12, 12

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…Dios castigará a las naciones que atacaron a Jerusalén. Hará que se llenen de miedo, y que empiecen a pelear entre ellas mismas; ¡aun en vida se les pudrirán la carne, los ojos y la lengua!” Zacarías 14:12

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Transcribimos completo el devocional del pastor David Wilkerson que nos llegó hoy: 19 de mayo del 2011:


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Es por nuestro propio beneficio que Dios nos dice que recordemos. La memoria de nuestras liberaciones pasadas nos ayuda a incrementar nuestra fe ante lo que estamos viviendo en este momento.


¿Está usted enfrentando una crisis? ¿Tiene algún problema amenazante en casa, en el trabajo o en su familia? La única manera de enfrentar a un gigante es como lo hizo David: recuerde al león y al oso. Así es como David pudo ir en contra de Goliat sin temor: Recordando la fidelidad de Dios hacia él en sus crisis pasadas.


Cuando David se ofreció a pelear contra Goliat: “Dijo Saúl a David: No podrás tú ir contra aquel filisteo, para pelear con él…David respondió a Saúl: Tu  siervo era pastor de las ovejas de su padre; y cuando venía un león, o un oso, y tomaba algún cordero de la manada, salía yo tras él, y lo hería, y lo libraba de su boca…Fuese león, fuese oso, tu siervo lo mataba; y este filisteo incircunciso será como uno de ellos” (1 Samuel 17:33-36).


David conocía el peligro que enfrentaba ante Goliat. El no era un novicio o un muchacho ingenuo que de pronto se armó de bravura y quiso buscar pelea. No, David estaba simplemente recordando sus liberaciones pasadas. Y ahora, él miraba a su enemigo directamente a los ojos y le dijo: “Jehová, que me ha librado de las garras del león y de las garras del oso, él también me librará de la mano de este filisteo” (1 Samuel 17:37).


Multitudes del pueblo de Dios, hoy están enfrentando a gigantes por todos lados. Sin embargo, muchos son intimidados. ¿Esto lo describe a usted? ¿Se ha olvidado acaso de aquella ocasión en la que enfermó tanto que estuvo cerca de la muerte pero el Señor lo levantó? ¿Se acuerda de aquel desastre económico que le hizo pensar: “Esto se acabó, estoy en la ruina”, pero el Señor lo vió a través de ello y lo ha guardado hasta el día de hoy?


Hay muchas cosas que no entendemos y no las comprenderemos hasta que estemos en casa con Jesús. Pero yo absolutamente creo que Dios puede sanar y que Él tiene una salida para cada situación. La pregunta para nosotros es: “¿Dónde encontramos la fe, el valor, para ponernos de pie y obtener victoria en Él?


Esto solamente se logra al recordar al león y al oso. Ello sucede cuando usted es capaz de recordar la increíble fidelidad de Dios y las victorias que Él le dio en el pasado. Usted no podrá enfrentar a un gigante hasta que sea capaz de asimilar y entender la majestad y la gloria de Dios en su vida.


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