“La gente buena se muere; muchas veces, los justos mueren antes
de que llegue su hora… Parece que nadie entiende que Dios los está
protegiendo del mal que vendrá. Pues los que andan por el camino
de la justicia descansarán en paz cuando mueran”
Isaías 57:1-2

“…Dios castigará a las naciones que atacaron a Jerusalén. Hará que se llenen de miedo, y que empiecen a pelear entre ellas mismas; ¡aun en vida se les pudrirán la carne, los ojos y la lengua!” Zacarías 14:12

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Colaboración de

Juan José Fernández Granados

Ministerio Luz a las naciones


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Cuando aceptamos a Yeshua como nuestro Señor y Salvador somos hechos hijos de Dios (Jn. 1:12).


Una vez que entendemos que Dios es nuestro Padre, empezamos a comprender que Dios también es nuestro Rey y Señor, empezamos a darnos cuenta de que El debe reinar y gobernar nuestras vidas.


Muchos cristianos nos hemos quedado siendo hijos de Dios y siervos de Dios, pero el deseo perfecto de Dios para nuestras vidas y la relación que El anhela tener con nosotros es que seamos amigos de Dios.


Muchos nos conformamos con tener una relación de “Padre e hijo” o de “Señor y siervo”, pero Yeshua quiere que vayamos más allá, El quiere que seamos sus amigos.


“Vosotros sois mis amigos,
si hacéis lo que yo os mando.
Ya no os llamaré siervos,
porque el siervo no sabe
lo que hace su señor;
pero os he llamado amigos,
porque todas las cosas que oí de mi Padre,
os las he dado a conocer.”
(Juan 15:14-15)


Fijémonos que dice: “…si hacéis lo que yo os mando.” ¿Y qué nos manda Yeshua? Amar a Dios y amar a nuestro prójimo.


¿Cómo podemos ver si amamos a alguien? El amor se puede ver en lo que damos. Dios Padre amó al mundo y DIÓ a su Hijo, Yeshua amó al mundo y DIÓ su vida: el amor siempre nos lleva a dar.


¿Cuánto tiempo damos a Dios? ¿Cuánto tiempo pasamos leyendo Su Palabra? ¿Cuánto tiempo pasamos orando? ¿Cuánto tiempo pasamos con hermanos/as en el Señor y qué hacemos por ellos/as?…


Debemos entender que los amigos de Dios leen la Palabra, guardan la Palabra, meditan en la Palabra, conocen la Palabra, aman la Palabra, viven la Palabra… Debemos entender que los amigos de Dios oran, claman, interceden, le buscan, le alaban, le adoran…


No podemos decir que somos amigos de Dios si no pasamos tiempo con El.


Yeshua dijo: “el siervo no sabe lo que hace su señor”, el siervo obedece y punto, no necesita saber nada más, pero los amigos de Dios reciben el conocimiento de los planes y propósitos de Dios.


“Al principio de tus ruegos
fue dada la orden,
y yo he venido para enseñártela,
porque tú eres muy amado.
Entiende, pues, la orden,
y entiende la visión.”
(Daniel 9:23)


La expresión “muy amado” solamente se usaba con los que eran muy amigos. Daniel era amigo de Dios, por eso recibe entendimiento de los planes de Dios.


* el ejemplo de Abraham y Moisés


Hay dos hombres en la Biblia que fueron llamados “amigos de Dios” se trata de Abraham y Moisés.


“Pero tú, Israel, siervo mío eres;
tú, Jacob, a quien yo escogí,
descendencia de Abraham mi amigo.”
(Isaías 41:8)


“Y se cumplió la Escritura que dice:
Abraham creyó a Dios,
y le fue contado por justicia,
y fue llamado amigo de Dios.”
(Santiago 2:23)


“Y hablaba el Señor a Moisés cara a cara,
como habla cualquiera a su compañero.”
Éxodo 33:11


La versión La Biblia de las Américas dice:


“Y acostumbraba hablar el SEÑOR
con Moisés cara a cara,
como habla un hombre con su amigo.”
(Éxodo 33:11)


Dios tenía una relación de amistad con Abraham y con Moisés, eran sus amigos, por eso Dios compartía sus planes y propósitos con Abraham y Moisés y los hacía participes de lo que se proponía hacer:


“Y los varones se levantaron de allí,
y miraron hacia Sodoma;
y Abraham iba con ellos acompañándolos.
Y el Señor dijo: ¿Encubriré yo a Abraham
lo que voy a hacer,
habiendo de ser Abraham
una nación grande y fuerte,
y habiendo de ser benditas en él
todas las naciones de la tierra?”
(Génesis 18:16-18)


Dios quiso compartir con Abraham lo que había determinado hacer, Dios comparte sus intenciones con sus amigos. Algo que podemos destacar de este incidente es que Abraham tuvo la confianza y la valentía para pedir a Dios que no la destruyese:


“Y se acercó Abraham y dijo:
¿Destruirás también al justo con el impío?
Quizá haya cincuenta justos …
¿destruirás también y no perdonarás
al lugar por amor a los cincuenta justos
que estén dentro de él?
Lejos de ti el hacer tal,
que hagas morir al justo con el impío,
y que sea el justo tratado como el impío;
nunca tal hagas. El Juez de toda la tierra,
¿no ha de hacer lo que es justo?”
(Génesis 18:23-25)


Si seguimos leyendo este pasaje podemos comprobar que Dios atendía la voz de Abraham cuando éste intentaba persuadirle.


Al final Sodoma y Gomorra fueron destruidas, pero Dios rescató a Lot, a su mujer y a sus dos hijas. ¿Por qué?


“Así, cuando destruyó Dios las ciudades
de la llanura, Dios se acordó de Abraham,
y envió fuera a Lot de en medio de la destrucción,
al asolar las ciudades donde Lot estaba.”
(Génesis 19:29)


Cuando somos amigos de Dios, Dios bendice, guarda y protege a nuestra familia.


Moisés también tenía una relación estrecha con Dios. En el pasaje siguiente Dios pide permiso a Moisés y Moisés le dice que se arrepienta, lo más sorprendente es que Dios se arrepiente.


“Entonces el Señor dijo a Moisés:
Anda, desciende, porque tu pueblo…
Pronto se han apartado del camino
que yo les mandé; se han hecho
un becerro de fundición,
y lo han adorado,
y le han ofrecido sacrificios,
y han dicho: Israel,
estos son tus dioses,
que te sacaron
de la tierra de Egipto.


Dijo más el Señor a Moisés:
Yo he visto a este pueblo,
que por cierto es pueblo
de dura cerviz.
Ahora, pues, déjame que se encienda
mi ira en ellos,
y los consuma; y de ti
yo haré una nación grande.


Entonces Moisés oró …y dijo:
Oh Señor, ¿por qué se encenderá tu furor
contra tu pueblo…
¿Por qué han de hablar…diciendo:
Para mal los sacó,
para matarlos en los montes,
y para raerlos de sobre
la faz de la tierra?


Vuélvete del ardor de tu ira,
y arrepiéntete de este mal…
Acuérdate de Abraham, de Isaac
y de Israel tus siervos,
a los cuales has jurado por ti mismo,
y les has dicho:
Yo multiplicaré vuestra descendencia
como las estrellas del cielo;
y daré a vuestra descendencia
toda esta tierra de que he hablado…


Entonces el Señor se arrepintió del mal
que dijo que había de hacer a su pueblo.”
(Éxodo 32:7-14)


En este pasaje vemos que:


- Dios quería destruir a su pueblo.

- Dios ofrece a Moisés un nuevo comienzo.

- Dios estaba airado con ellos, pero Moisés intercede, Moisés le recordó a Dios lo que El había prometido. Los amigos de Dios conocen la Palabra y las promesas de Dios.


Abraham intercedió porque los amigos de Dios interceden, oran, pasan tiempo con Dios.

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