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“Cada uno de ustedes debe arrepentirse de sus pecados y volver a Dios, y ser bautizado en el nombre
de Jesucristo para el perdón de sus pecados. Entonces recibirán el regalo del Espíritu Santo.
Esta promesa es para ustedes, para sus hijos y para la gente en el futuro lejano, es
decir, para todos los que han sido llamados por el Señor nuestro Dios”
Hechos 2, 38-39


…Dios castigará a las naciones que atacaron a Jerusalén. Hará que se llenen de miedo, y que empiecen a pelear entre ellas mismas; ¡aun en vida se les pudrirán la carne, los ojos y la lengua!” Zacarías 14:12

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En el estudio “La historia de Perseo, Andromeda, Cetus y el caballo Pegasocontábamos la siguiente historia inscripta en los cielos:


“Andrómeda fue encadenada a una roca al borde del mar en donde acechaba Cetus, el monstruo marino, con intención de devorarla. Cuando Andrómeda creía que era su final, llegó Perseo montado sobre Pegaso, el caballo volador. El monstruo marino fue rápidamente vencido por Perseo, el cual voló triunfante al cielo con su princesa recién rescatada y se casó con ella.


“Andrómeda”, “Cetus” y “Perseo” son nombres griegos para constelaciones reveladas desde el origen de la historia  con otros nombres que hoy desconocemos.


Este rescate de una virgen encadenada a una roca y acechada por un monstruo marino que quiere devorarla por parte de un Príncipe Valiente que viene del cielo y se la lleva al cielo en un caballo blanco en donde se casa con ella es la historia mas hermosa contada en el fresco de los cielos. Y en otros acontecimientos años atrás nos hemos encontrado con ella. Especialmente en eventos marcados por “el lucero de la mañana” (“Venus”). Todos los cristianos tenemos la “viva esperanza” de ese rescate, y sabemos Quien vendrá por nosotros en el momento final -estemos vivos o dormidos en Cristo- para llevarnos al cielo a las bodas celestiales del Cordero.


Y quienes participaremos –por la Misericordia de Dios- de ese evento imposible de imaginar por su belleza y esplendor somos el ISRAEL DE DIOS/JEZREEL.


Pues bien, esta es exactamente la historia que cuentan los cielos el día y hora de la muerte de Ariel Sharon. Esto es, el cenit del cielo del 11 de enero del 2014 a las 15 horas en Tel Aviv. Un prominente rabino había dejado escrito que luego de la muerte de este gran líder militar y político judío, por cuyas audaces operaciones militares de último momento -en la “Guerra de los Seis Días” y en la “Guerra de Yon Kippur”- el Estado Judío sigue en pie, vendría el Mesías a rescatar a Su pueblo. Y ese Mesías/Libertador que los judíos esperan, decía la nota de este rabino prominente,  es Jesús/Yeshua, el mismo que confesamos los cristianos, el pueblo de Jacob en el destierro, como Salvador y Dios nuestro. Este es el mapa del cielo del día de la muerte de Ariel Sharon:

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En donde podemos ver claramente el caballo “Pegaso” que lleva tras de si a “Andrómeda”. Omitimos un examen mas extenso porque ya lo hicimos en otros artículos.


Además, si observamos en la figura en el sector derecho superior vemos también a “Cygnus” sobre cuyo bendito significado también nos extendimos en un estudio anterior (ver el botón Astronomía Inspirada).


Ariel Sharon estuvo exactamente ocho años postrado –ocho es el número del Mesías- pero, a pesar de que sus signos vitales eran sorprendentemente estables, de pronto empeoró y falleció. Precisamente  el día y hora en el que el círculo profético continuo de los cielos, interpretados según la astronomía inspirada, anuncian al Libertador. El hijo de Sharon, el dar la noticia de la muerte de su padre dijo: -murió cuando él quiso. Como si hubiera elegido ese día y hora para morir.


Ahora bien, para que haya un Libertador tiene que haber una virgen cautiva. En un estudio en este mismo sitio señalamos que los cristianos fieles somos la “Virgen de Sión”. Y vienen momentos de exaltación pero también de mucho dolor para el pueblo cristiano. El ochenta por ciento de los mártires por motivos religiosos en el mundo  son cristianos al día de hoy y pronto esa proporción aumentará. Cristianos están muriendo, siendo perseguidos, expulsados, huyendo, o ninguneados por su fe como nunca antes en la historia de nuestra fe si consideramos solamente su número. Hoy como ayer el avivamiento final, el rescate glorioso, se nutre de la sangre de los mártires.  Y esto señala un fin de ciclo para las iglesias de  Cristo como hoy son entendidas, algo nuevo va a pasar en ellas, algo removedor. Y habrá/hay también días difíciles para el Estado Judío, agónicos. Y sabemos que verán a Su Mesías sobre el monte de los Olivos cuando venga a salvarlos, y llorarán.  Dice Jeremías 30:6-7:


“… porque he visto que… los hombres tenían
las manos sobre sus caderas como la mujer
que está de parto… ¡Ah, cuán grande es aquel día!
…no hay otro semejante a él. Es un tiempo
de angustia para Jacob, pero de ella será librado”


Esta es una vívida descripción de la angustia final y uno de los tantos anuncios de que de ella seremos librados (1Tes 1:10).

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