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“Por fin han llegado la salvación y el poder, el reino de nuestro Dios, y la autoridad
de su Mashiáj. Pues el acusador de nuestros hermanos —el que los acusa
delante de nuestro Dios día y noche— ha sido lanzado a la tierra.
…Pero el terror vendrá sobre la tierra y el mar…
Apocalípsis 12, 10-12

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…Dios castigará a las naciones que atacaron a Jerusalén. Hará que se llenen de miedo, y que empiecen a pelear entre ellas mismas; ¡aun en vida se les pudrirán la carne, los ojos y la lengua!” Zacarías 14:12

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Transcribimos completo el devocional del pastor David Wilkerson [May 19, 1931; April 27, 2011] que nos llegó hoy: 18  de octubre del 2011:

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¡¡Dios entregó a Su Hijo, el Hijo dio Su vida, y nosotros recibimos todos los beneficios!!


Por consentimiento mutuo, el Padre y el Hijo pactaron guardar y preservar la simiente de Cristo. Esto, para asegurar que nosotros perduráramos hasta el final.


“Él clamará a mí: ‘Mi padre eres tú, mi Dios, y la roca de mi salvación.’ Yo también lo pondré por primogénito, el más excelso de los reyes de la tierra. Para siempre le aseguraré mi misericordia y mi pacto será firme con él. Estableceré su descendencia para siempre y su trono como los días de los cielos. Si dejaran sus hijos mi Ley y no anduvieran en mis juicios, si profanaran mis estatutos y no guardaran mis mandamientos, entonces castigaré con vara su rebelión y con azotes sus maldades. Pero no quitaré de él mi misericordia ni faltaré a mi fidelidad. No olvidaré mi pacto ni mudaré lo que ha salido de mis labios. Una vez he jurado por mi santidad y no mentiré a David. Su descendencia será para siempre y su trono como el sol delante de mí.” (Salmo 89:26–36).


El Padre hizo este pacto con Su Hijo: “Yo, Jehová, te he llamado en justicia y te sostendré por la mano; te guardaré y te pondré por pacto al pueblo” (Isaías 42:6). Aquí Dios estaba diciendo, “Mi mano siempre estará sonteniendo la tuya, y Tú nunca estarás lejos de mi poder guardador. Yo me comprometo a mantenerte salvo de todas las artimañas del diablo.”


Esta promesa hecha por el Padre, está hoy a nuestra disposición pues el sacrificio del Hijo en la cruz nos ha hecho parte del pacto entre ambos. Dios le prometió a Su Hijo, “Si tú vas, yo te guardaré y preservaré cada uno de tu simiente, así como yo te he guardado y preservado a tí. Yo nunca haré a un lado mi fidelidad para contigo, ni tampoco para con tus hijos.”
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