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“Cada uno de ustedes debe arrepentirse de sus pecados y volver a Dios, y ser bautizado en el nombre
de Jesucristo para el perdón de sus pecados. Entonces recibirán el regalo del Espíritu Santo.
Esta promesa es para ustedes, para sus hijos y para la gente en el futuro lejano, es
decir, para todos los que han sido llamados por el Señor nuestro Dios”
Hechos 2, 38-39


…Dios castigará a las naciones que atacaron a Jerusalén. Hará que se llenen de miedo, y que empiecen a pelear entre ellas mismas; ¡aun en vida se les pudrirán la carne, los ojos y la lengua!” Zacarías 14:12

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tomado de la red

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Por Moshe Yoseph Koniuchowsky

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En el punto álgido de la monarquía davídica, gobernando y reinando literalmente Israel sobre el mundo conocido en aquella época, Yahweh envió una asombrosa palabra profética a David por medio del profeta Natán. Esta palabra profética, que se encuentra en Segunda de Samuel 7:10 y Primera de Crónicas 17:9 desvela una de las mas fascinantes verdades de las Escrituras, en lo que se refiere a la nación de Israel en estos últimos días. La profecía que le fue dada a David, rey de todo Israel en el año 1000 a. de C., cuando todo Israel estaba unido y en paz, tanto desde el punto de vista interno como externo. Segunda de Samuel 7:1 confirma que David, el Rey, tenía reposo y paz con los enemigos que le rodeaban, con el favor y la gracia de Yahweh como su cobertura. La monarquía davídica tenía absoluta autoridad en todo el mundo conocido, desde el punto de vista económico, político, social y militar, en todos los sentidos en medio de las declaraciones proféticas mas descuidadas y pasadas por alto de Yahweh a Su pueblo Israel, en relación con su futuro como nación. Debemos tener en mente que estas dos Casas de Israel no existían todavía, puesto que la división en la monarquía davidica no tuvo lugar hasta el año 921 a. de C., o aproximadamente 80 años después. Sin embargo, Yahweh en Su omnisciencia, le declaró al Rey David una verdad gloriosa. En el versículo 10 de Segunda de Samuel, capítulo 7, Natán le declaró las palabras de Yahweh:



“Asimismo, dispondré un lugar para mi pueblo Israel, y lo plantaré para que habite en su lugar sin que sea molestado más, ni los inicuos vuelvan a afligirlo como al comienzo.”



Primera de Crónicas 17:9 vuelve a afirmar la misma profecía con una información adicional, en lo que se refiere al hogar futuro de Israel, con esta frase: “y no volverá a moverse.” Tenga en cuenta que esta palabra fue pronunciada en la tierra de Israel, que era y sigue siendo la Tierra Santa que le fue prometida a Abraham, Isaac y Jacob, así como a sus descendientes (Israel) para siempre. La nación no estaba aún dividida en dos casas diferentes. Las 12 tribus vivían comodamente en la Tiera Santa de Israel en paz con todos sus enemigos, totalmente plantados y descansando en el primer lugar preparado para la nación de Israel. Jeursalén era la capital de un pueblo unido, estando el trono de David cómodamente situado en Jerusalén, reinando David hasta los confines de la tierra. Si ha habido jamás un pueblo o nación que haya estado plantada y haya vivido en su lugar originalmente designado por el Padre celestial, que se lo había dado a Su pueblo, era Israel en el 1000 a. de C. En lo que parece ser un caso de un momento poco oportuno, cuando Israel no necesitaba para nada que se tratase su necesidad de seguridad, Yahweh conmocionó a la nación con su asombrosa proclamación.


Yahweh le habló a David y a toda la nación en tiempo futuro, diciéndoles que “nombraría” (en hebreo vesamti), “plantaría” (en hebreo oontativ) y “habitarán en un lugar propio.” Examine usted esta aparente contradicción. Las escrituras enseñan que Israel, en la Tierra Santa prometida de Canaan a nuestros patriarcas, es nuestro lugar designado y que nos ha sido preparado, donde hemos de encontrar nuestra morada y la paz de todos los hijos de maldad (es decir, de los enemigos tradicionales, como puedan ser los ismaelitas y los edomitas). Mientras la nación era fuerte y fortificada y estaba en paz con todos sus enemigos, Yahweh declaró que habría un lugar FUTURO en el que estarían plantados y que les sería designado, donde los enemigos tradicionales de Israel (los hijos de maldad) ya no oprimirían ni acosarían a la nación. Llamó a esta futura tierra un lugar propio para ellos, a pesar del hecho de que cuando fue pronunciada esta profecía se encontraban en su propia tierra.


Por lo tanto, es evidente que Yahweh preparó para la nación de Israel (que prometió que habría de ser mas numerosa que las estrellas del cielo y las arenas del mar) una futura tierra en otro lugar. Sabiendo que la monarquía de David se dividiría en dos casas de Israel, con la Casa de Israel convirtiéndose en la “plenitud de los gentiles” de los últimos días o que toda la tierra se llenaría de la semilla israelita, el Padre buscó y preparó una tierra que pudiese acomodar a cientos de miles de Su pueblo, diferente al Israel original. Incluso teniendo en cuenta el Israel mas grande, tal y como le fue prometido a Abraham, Isaac y Jacob, desde el Mar Muerto en el sur al Eufrates en el norte, hasta el Mediterraneo en el oeste, hasta llegar al Río Tigris en el este, no hay manera humana de que la Tierra Santa tenga cabida para todos los hijos e hijas de Israel, tal y como le fue prometido a los patriarcas.


Deuteronomio 1:10-11 nos da una buena idea respecto al tamaño futuro de esta nación. En Deuteronomio 1:10 Moshe Rabeinu dijo que el pueblo del Exodo desde Egipto estaba ya “aumentando y se estaba volviendo tan numeroso como las estrellas de los cielos.” La mayoría de los expertos calculan que fueron unos 4 ó 5 millones de israelitas los que salieron de Egipto en el Exodo guiado por Moisés. Ese número incluye a los hombres, las mujeres y los niños. En el versículo 11 de Deuteronomio 1, Con todo y con eso Moisés dijo Yahweh “os multiplique mil veces mas, y os bendiga como os lo ha prometido.” Si usamos las matemáticas simples, la multiplicación por mil de Moisés de los 4 ó 5 millones de israelitas del Exodo se convierte en la actualidad en 4 billones de personas. ¡Hoy, en la última parte de los últimos días, cuando nos encontramos a punto de que regrese Yahshua y comience Su reino en el Atid Lavoh (milenio) hemos alcanzado mas o menos 4 billones de israelitas, de una población mundial total de 5 ó 6 billones de personas! Esos números son los que citó el profeta Moisés, no este autor, ¿Cree usted en la Palabra de Yahweh cuando se la encuentra cara a cara?


Sabiendo que habría de producirse esta explosión demográfica de los israelitas, Yahweh promete, por medio de Natán, darle a Israel otra casa en la que pueda haber cabida para la mayor parte de la nación. En contexto, el pueblo de David son todo Israel, unido y viviendo juntos, puesto que en la época de la declaración hecha por Natán la nación no había experimentado aún la división y la nueva localización de las dos casas dispersas por las diversas naciones. Por lo tanto, cuando el pueblo de Israel se encuentra plantado y en la nueva tierra designada para ellos como su propiedad, que se destacará por la ausencia de los edomitas (los tradicionales hijos de maldad), ambas casas deberán vivir juntas como una sola nación.


Tal vez la clave mas importante, respecto a dónde se encontrará la tierra de los últimos días, pueda encontrarse en el versículo 9 de Primera de Crónicas 17, donde Yahweh le dijo a David que cuando las dos casas estén plantadas en este lugar futuro, que les ha sido designado, ya no “¡SE MOVERAN MAS!” Algunas traducciones dicen “¡y no volverán a molestarles mas!” (Incluso entendiéndolo de este modo, Israel vivirá en un lugar propio, sin que nadie les moleste ni siendo movidos por causa de los enemigo del exterior). Recuerde que en el año 1000 a. de C. Israel había vivido en la tierra prometida de Canaan durante 500 años, sin que jamás nadie les moviese de ella. El primer holocausto israelita (llevado a cabo por Tiglaz Pileser en el 745 a. de C. concluyó con Sargón Segundo en su conquista de Samaria en el año 721 a. de C.) dando como resultado las deportaciones masivas de las diez tribus, siendo alejadas de Israel. ¡Este acontecimiento sucedió menos de 300 años después de que le fuese hecha esta profecía al Rey David!


Este establecimiento masivo era un traslado de grandes dimensiones, fuera de la tierra de Israel. La Tierra Santa no podía ser la tierra donde el futuro Israel sería plantado, puesto que ellos (el pueblos de David) se fueron de ella. Las Escrituras que estamos considerando proclaman con toda claridad que cuando Yahweh complete esta futura plantación de todo Israel en una nueva y futura tierra, ¡no tendrán que transladarse ni les acosarán mas!


La historia nos habla además acerca de la continua y épica lucha del Israel judío por sobrevivir en sus numerosos vagabundeos y nuevos establecimientos. Las páginas de la historia están llenas de relatos acerca del diminuto Israel judío luchando por sobrevivir en muchos exilios y vagabundeos en el desierto de las naciones gentiles. El exilio babilonio en el año 586 a. de C. bajo Nabucodonosor y la diáspora global en el 70 A.D., que continua hasta la fecha, es una verificación mas del hecho de que el Israel judío (además parte del pueblo del Rey David) se marchó de Israel en muchas ocasiones. Está por encima de todo examen honesto de los hechos que la tierra donde serán plantados en el futuro no puede ser la Tierra Santa que le ha sido dada a Israel, sino otra tierra que le sería dada a nuestro pueblo.


Hay una clásica mala interpretación de estos versículos por parte de algunos, que aplican el futuro “lugar designado” al Templo de Salomón en lugar de a la nueva tierra. Esta explicación de los versículos que hemos estado examinando es imposible, si entendemos que incluso el Templo de Salomón era el futuro lugar donde Israel sería plantado, lo cual hace que nos enfrentemos con dos problemas principales. Primero, ¿cómo plantamos a toda una nación dentro del Templo de Salomón? Segundo, ¿cómo explicamos el hecho de que el Templo de Salomón fue destruido dos veces y, por lo tanto, obligaría a la nación, que se suponía que debía de vivir en él, a trasladarse también en dos ocasiones? Recuerde que Yahweh ordenó que Su pueblo no sería nunca movido o acosado, hasta que Yahshua regrese y anuncie el comienzo del Atid Lavoh (milenio). ¡De este modo dejamos fácilmente de lado esta mala interpretación!


Habiendo entendido esto, antes de examinar exactamente qué tierra encaja mejor con la descripción bíblica, debemos de reiterar algunas verdades muy claras. Una vez plantados y designados en esa tierra, todo Israel (ambas casas) no se verán jamás acosadas o atacadas por los enemigos, las persecuciones, los pogromos, las inquisiciones, los holocaustos, el antisemitismo y el genocidio. Estarán completamente a salvos y protegidos, en una nación unida que deberá, por definición, parecerse al pueblo de la monarquía unida de David. Debemos tener en mente además textos de vital importancia, como puedan ser Ezequiel 37 y Oseas 1:11, que hablan incluso acerca del Día de Jezreel o la reunificación final y plena reunificación de Israel, como un gran día cuando ambas casas, mencionadas en Oseas 1:11, saldrán de la tierra. Esto nos recuerda que aunque Israel está plantada y situada en una tierra diferente designada esa convocación se producirá al final. ¡En ese tiempo, en el Día (milenio) de Jezreel, cuando toda Israel regrese a Israel, el pueblo vendrá y saldrá de “la tierra (otra tierra) juntos! Si bien Yahweh dará un lugar a nuestro pueblo, en el que estarán a salvo y se multiplicarán en otra tierra, un remanente de ambas casas volverá un día a la Tierra Santa de Israel como un pueblo que regresa y lo hace unido.


¡Esta otra tierra designada, prometida a David por Yahweh a través de Natán, será nuestra propia tierra, donde estaremos a salvo de los hijos de Esau, que no nos podrán hacer un daño físico y espiritual masivo y de donde nunca mas seremos trasladados (por causa de la persecución) hasta el Día de Jezreel (literalmente, el día de la reunificación de la semilla de Israel)! En ese día todo el Israel físico, como remanente redimido, lleno del Espíritu, regresará a la tierra de Israel (Jeremías 50:20). De ninguna manera debe considerarse esta tierra designada como un reemplazamiento de la Tierra Santa, o la primera tierra designada, sino mas bien como una tierra donde ningún ser humano ni gobierno humano puede trasladar a nuestro pueblo, hasta que el mismo Yahshua regrese y nos llame de vuelta a la Tierra Prometida y a Jerusalén, nuestra capital eterna y la ciudad del gran Rey. ¡Mientras el Israel disperso (las 12 tribus) se puede encontrar todavía en CADA UNA DE LAS TIERRAS Y NACIONES bajo el cielo, sigue existiendo esta promesa de una tierra futura concreta, que le pertenecerá a Israel, donde los enemigos tradicionales ya no les acosará ni les moverá!!


Oseas 11:10 y 12:1 nos enseñan que esta segunda tierra designada, en la que Israel vivirá juntos, unidos como pueblo, se encuentra en el oeste. Efraín vendrá temblando del oeste, puesto que habrá seguido a un viento del este. Jeremías 50:4 nos enseña que ambas casas volverán juntas a Israel, procedentes de la Babilonia de los últimos días. A fin de que puedan regresar juntos a Israel tendrán, por definición, que estar juntos, al salir de ese nuevo lugar designado. Jeremías 50:4 habla acerca de las dos casas, que regresan a Sión, llorando y arrepentidos, al encontrar al Mesías, que es el Camino de regreso a Yahweh, y a todo lo que tiene que ofrecer Sión. En Jeremías 50:8 la Palabra es muy concreta respecto a este regreso de Israel de los últimos días a la Tierra Prometida, ¡cuando ambas casas dejarán juntas la Babilonia de los últimos días!


No es posible que esta Babilonia de los últimos días se refiera a la cautividad de Judá en Babilonia, en los tiempos de Nabucodonosor, es decir en el año 586 a. de C. puesto que la Casa de Israel o Efraín, no estuvo nunca en Babilonia como nación en los tiempos de Nabucodonosor. Puede que hubiese algunos efrainitas en esa cautividad, pero ciertamente no la plenitud del Israel/Efraín. Jeremías 51:44 habla de Israel “Su pueblo” que sale literalmente de la tierra llamada Babilonia de los últimos días. El Israel nacido de nuevo, en estos últimos días, antes del Atid Lavoh, está siendo llamada a salir tanto de la espiritualmente enferma Babilonia (del papado y su frecuente descendencia ramera protestante) así como de la tierra literal de Babilonia. Jeremías 51:50 nos enseña que una vez que hayan dejado o se hayan trasladado de la tierra de la Babilonia de los últimos días, deberán hacer que sus corazones se fijen en Jerusalén y en el regreso a la Tierra Santa. Los caldeos, que están compuestos por la Babilia antigua, han desaparecido. ¡Por lo tanto, la tierra de Babilonia, literalmente hablando, de los últimos días, es una tierra diferente, con características semejantes a la de los caldeos, que no existe ya! Las Escrituras hablan mucho acerca de la destrucción de los últimos tiempos de una Babilonia literal de ese tiempo, aunque la anterior Babilonia no será nunca reconstruida. Existen mas de 20 marcas de identificación respecto a la existencia de la Babilonia de los últimos días.


Ambas casas de Israel emigraron al norte, a la parte del oeste de Asia y posteriormente al este de Europa. Aunque Europa está poblada por un gran número de israelitas, procedentes de ambas casas (ver la parte 1 a 4 de esta serie), no encaja con la descripcióin de “otra tierra” o un futuro lugar propio. Para empezar, los israelitas que estuvieron vagando y que se transladaron al oeste de Jerusalén, a Europa, fueron siempre extranjeros en naciones extranjeras. Gran Bretaña no puede ser la nueva tierra prometida puesto que echaron dos veces a los judíos y les obligaron a trasladarse. Casi todos los demás países europeos se han negado a permitir que los judíos se estableciesen en ellos y echasen raíces a largo plazo. Debido a que ninguna nación europea permitió jamás a los judíos (que son israelitas) estar permanentemente plantados y no mudarse nunca ni ser molestados, toda Europa queda descalificada de ser la nueva tierra donde serán plantados y asignados. Puede que los “israelitas de la nueva tierra” hayan emigrado a Europa, pero solo como una parada temporal de camino a su eventual establecimiento en su nueva patria. Las cruzadas, las inquisiciones, los pogromos, las ejecuciones, las torturas, los asesinatos, las conversiones obligatorias y los intentos de genocidio del Israel judío por parte de todas estas naciones europeas, no hace posible que la profecía de Natan se aplique a Europa. Incluso estando dispersos por toda Europa, los edomitas (Esaú) o los descendientes físicos y espirituales de Roma y su iglesia (la Iglesia Católica) persiguió sin la menor misericordia y molestó incesantemente a las ovejas dispersas del Israel trashumante.


La profecía de Natan proclama con toda valentia que cuando Israel esté permanentemente establecido en su futuro hogar, donde estarán a salvo y protegidos de “los hijos de maldad” o Esaú-edomitas (Gén. 36:8-9) no se encontrarán allí en un número suficientemente significativo como para causar una agresión y no se les permitirá cometer sus actos infames de retribución y brutalidad hacia Israel. Ciertamente la historia mundial nos enseña que los edomitas odiaron a los judíos dondequiera que fueron, no permitiéndoles nunca descansar en paz. Amán, Herodes y Hitler, fueron todos ellos edomitas de una forma u otra. Por lo tanto, la afirmación de que solo la Gran Bretaña es el Nuevo Israel, debe ser eliminada como una falsedad absoluta. Aunque la Gran Bretaña y la comunidad de las naciones británicas han albergado a millones de israelitas perdidos y que andaban vagando, el hecho de que no se les permitiese a los israelitas establecerse de manera permanente en los países de la comunidad, es una de las muchas razones por la que la Gran Bretaña no es la nueva tierra prometida para Israel, para su multiplicación física y su protección. ¡Las regiones de Asia y de Rusia, alrededor del Mar Caspio y del Mar Negro, han quedado también descalificadas como cumplimiento de la profecía de Natan, puesto que ambas casas de israel no solo se trasladaron continuamente de esas regiones, sino que se encontraron además con los hijos de maldad dondequiera que fueron en esas regiones!


Las diez tribus de Efraín Israel, no pasaron un tiempo menos difícil en Europa, que entonces era el Israel judío. Los creyentes en Yahshua, nacidos de nuevo, se vieron obligados a huir de Europa y de la Gran Bretaña, para buscar una tierra de refugio a fin de poder adorar a Yahweh en Espíritu y verdad. La historia está llena de persecuciones europeas e inglesas de aquellos que posteriormente se fueron a las orillas de América, buscando y deseando hallar la libertad religiosa. ¡Efraín estuvo vagando con Judá en Europa. Después de migraciones masivas en Europa alrededor del año 400 A.D., el pueblo no halló ni reposo ni un hogar definitivo! Los Peregrinos y los Puritanos que vinieron a los Estados Unidos eran nacidos de nuevo, efrainitas que no eran judíos, que estaban buscando una tierra bíblica lejos de Israel y de Europa. Sus escritos indican que recibieron mucha inspiración para venir a América gracias a “¡la profecía de la tierra designada!” Israel y Europa habían sido ambas invadidas por los hijos de maldad, que no dieron descanso a las ovejas perdidas de ambas casas de Israel. ¡Solo han sido los Estados Unidos de América los que han concedido a Efraín (a los creyentes nacidos de nuevo que no eran judíos) la liberad necesaria para poder practica su fe bíblica pura!


Solo América fue fundada por israelitas perdidos y que vivian vagando, de modo que Yahshua el Mesías pudiera ser adorado en Espíritu y en verdad, libres de las ataduras de la iglesia de Roma y el sistema religioso anglicano. Si hacemos un examen de las prácticas primitivas de los Peregrinos y los Puritanos, nos revelarán no solo el cumplimiento de la Toráh, sino un odio hacia la Pascua, la Navidad y Hallowen, así como otras costumbres paganas adoptadas por el sistema de la iglesia apóstata en Europa. Solo en los Estados Unidos de América ha tenido Efraín una total libertad religiosa y espiritual, sin tener que trasladarse o correr a protegerse ni de la iglesia de Roma ni de la anglicana o de los tradicionales hijos de maldad, que siguen aún viviendo y llenando el Oriente Medio y Europa. ¡Fíjese por favor que los descendientes de estos primeros peregrinos efrainitas se han multiplicado y están todavía viviendo en USA como hombres y mujeres libres, no habiendo sido nunca molestados por el fanatismo religioso ni la persecución!


Tal vez la evidencia mas convincente de que los Estados Unidos de América son el cumplimiento literal de Segunda de Samuel 7:10 y Primera de Crónicas 17:9 sea la edad dorada del Judaismo en este país. Permitamos que la historia deje constancia de que desde que los judíos escaparon de Europa y vinieron a EE.UU.A nunca hemos sido el objeto, en escala masiva, de pogromos, holocaustos, antisemitismo, muerte, cruzadas ni persecución religiosa promovidos por el estado. Durante 223 años hemos vivido, comodamente plantados, establecidos y designados, como una de las principales fuerzas de empuje, en todos los aspectos, de nuestra nación. Es en este gran país en el que hemos florecido, como si hubiéramos estado plantados en nuestra propia tierra de Israel. Solamente en América pueden los judíos (7 millones) y los efrainitas (los creyentes en Moshiach, que no son judíos) VIVIR JUNTOS, JUGAR JUNTOS, HACER DEPORTES JUNTOS, TOMAR VACACIONES JUNTOS, PARTICIPAR JUNTOS EN LAS GUERRAS, LOS UNOS JUNTO A LOS OTROS, SIN INTENTAR ANIQUILARNOS LOS UNOS A LOS OTROS. Ambas casas se han visto libres de la interferencia gubernamental (aunque eso está empezando a cambiar) para poder perseguir la justicia en un ambiente ético judeocristiano. ¡El témino fe judeocristiana por sí mismo es una manifestación verbal de que las dos casas, que se han convertido en una de nuevo en América, por PRIMERA VEZ DESDE LOS DIAS DEL REY DAVID!! Ciertamente en América el Padre ha reunido a las dos casas de Israel, en cumplimiento de las fascinantes profecías de Natán. ¡Esta verdad es natanismo no isralismo anglo-británico!


A fin de que ambas casas regresen juntas en arrepentimiento es preciso que estén ya plantadas y viviendo juntas. ¡Teniendo en cuenta que la palabra de Yahweh no se puede quebrantar ni puede mentir, podemos estar seguros de que el pueblo judío y los efrainitas nacidos de nuevo serán conservados, de manera individual, a salvo y viviendo alejados de los hijos de maldad, para no tener que volver a vagar ni a trasladarse otra vez, hasta el momento glorioso, cuando regrese Yahshua el Rey para llevarnos a nuestro hogar, en la tierra de Canaan y a Jerusalén, la ciudad del Gran Rey!


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