“Por lo tanto, ¡alégrense, oh cielos!
¡Y alégrense, ustedes, los que viven en los cielos
Pero el terror vendrá sobre la tierra y el mar…“
Apocalípsis 12, 12

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…Dios castigará a las naciones que atacaron a Jerusalén. Hará que se llenen de miedo, y que empiecen a pelear entre ellas mismas; ¡aun en vida se les pudrirán la carne, los ojos y la lengua!” Zacarías 14:12

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El régimen nazi se refería a sí mismo como el ‘III Reich’, lo que podríamos traducir como ‘Tercer Imperio’ ¿y sabe el lector cual fue el primero en esta sucesión de tres? Pues el ‘Sacro Imperio Romano Germánico’, aquel que fue construido siguiendo el genio y carisma de Carlomagno. Y este primer ‘emperador’ no buscaba ‘ancestros’ sino que miraba fijamente hacia el reino venidero representado por la figura del Pantocrator presente en la luminosa cúpula de la capilla palatina de Aquisgrán, cuna de Europa. Aquel primer ‘emperador’ germánico fue el que eliminó los dioses ‘ancestrales’ paganos sustituyéndolos por la fe en Jesucristo que, además de Hijo de Dios/Hijo del Hombre, Gran Rey venidero y Mesías de ISRAEL, era y es sin duda judío. Así,  el primer ‘emperador’ germánico –Carlomagno- quiso que su pueblo fuera hermano del Primero de los judíos ¡Vaya paradoja!


A) Una base profunda y lejana


Pero sigamos con indagando en la bizarra historia nazi que parece no encontrar un punto final. Un año antes de que estallara la II Guerra Mundial, en noviembre de 1938, llegó una expedición alemana -ya bajo la bandera nazi- a la Antártida enviada por Hermann Göring. La expedición incluía una nave especialmente preparada para ‘catapultar’ hidroaviones –es decir, lanzarlos al vuelo sin necesidad de pista- y estos se dedicaron a cartografiar y lanzar mojones con la bandera nazi en suelo antártico con el propósito de tomar pose de una parte de este continente que llamaron Nueva Suabia, ubicado dentro de la llamada ‘Tierra de la Reina Maud’ que enfrenta el sur del territorio africano.


Por alguna razón ya sabían que en aquella región del inmenso continente helado existían bocas de entrada hacia el interior a nivel del mar por donde poder entrar la flota submarina nazi de elite. Es decir, sabían adónde iban y a lo que iban. En el ‘subsuelo’ del continente helado existen enormes cavidades  de temperatura muy amigable y una red de lagos de los cuales fluyen ríos de aguas templadas hacia el exterior que son responsables por el derretimiento de las banquisas. Y a partir de esta “toma de posesión” de ‘Nueva Suabia’ por los nazis se sucedieron continuos viajes de submarinos con bodegas repletas con las más modernas maquinarias de construcción y tunelación del momento, así como rieles y todo tipo de materiales de construcción. Y también científicos, muchos científicos. En pleno esfuerzo bélico siempre hubo presupuesto para estos envíos y para solventar actividades secretas en ese lugar recóndito en el extremo sur del planeta. Es evidentemente que no estaban construyendo una estación ballenera como se dijo. Y refiriéndose a estas actividades secretas el almirante Doenitz, jefe absoluto de la flota de elite de los submarinos del Reich, pudo declarar en tono triunfante en plena guerra:


“La flota alemana de submarinos está orgullosa de haber construido para el Führer, en otra parte del mundo, un Shangri-La, una fortaleza inexpugnable”.


Se refería a la ‘base 211’ que por ser secreta y estar construida en las entrañas del continente antártico poco se sabe exactamente de ella, aunque se pueda inducir su importancia por los tremendos sucesos que ocurrieron mas tarde. El hecho de que hubiera estado bajo la supervisión de  Hermann Göring primero y del almirante Doenitz después -y no dudamos que Himmler estuviera siempre al tanto- habla muy claro de la importancia que el régimen nazi le otorgaba:


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Y como los aliados sabían de la existencia de la poderosa ‘base 211’ –una especie de ‘Area 51’ con urbanizaciones confortables para albergar la vida de mucha gente- y que a ella habían sido llevados los prototipos avanzados de ‘platillos voladores’ desarrollados en Alemania –a los que nos referimos en otro artículo- y como ya terminada la guerra en Europa creían que allí se refugiaba Hitler, y como habían desaparecido también sin dejar rastro más de 100 científicos de elite relacionados con estas tecnologías ‘tecnomágicas’, se programó  en el 1946-1947 una operación militar de gran porte que a la que se llamo “Hightjump”, dirigida por el almirante Richard E. Byrd –legendario explorador de los polos- para perpetrar el asalto final a la última fortaleza nazi. Esta fuerza estaba compuesta por 4.700 hombres, 33 aviones, 13 barcos incluyendo un rompehielos, un portaaviones y un submarino, es decir, no era poca cosa (nota 1). Estaba programada para tener una duración de ocho meses pero fue abortada a las seis semanas luego de sufrir sensibles bajas a manos de objetos discoidales –‘platillos voladores’- que surgieron de las profundidades de las aguas cercanas al supuesto emplazamiento de la ‘base 211’ según consta en un documental ruso desclasificados en el año 2006. Y luego de este bochornoso e inesperado fracaso se organizo otra operación punitiva diez años más llamada ‘Deep Freeze’ -1955-1956- que esta vez incluyó armamento nuclear.  Al parecer tampoco consiguió su objetivo pero las explosiones dañaron la capa de ozono lo que nada tuvo que ver con la acción de aerosoles u otras actividades humanas. Todo este esfuerzo bélico demuestra la suprema importancia que se le asignaba a la ‘base 211’ –que algunos creen que de algún modo sigue operativa-. Y es por eso que el almirante Richard E. Byrd declararía luego de la frustrada ‘operación Highjump’:


“desde la Antártida salen aviones que pueden llegar al otro extremo de la Tierra en instantes… el enemigo está entre nosotros y la Antártida”.


Y ahora existen en ese continente que es casi igual en superficie a toda Sudamérica y duplica el tamaño de Australia dos bases norteamericanas bajo control de la NASA, la NSA y la CIA en donde  prevalece un secretismo impenetrable. En estos días apareció esta foto obtenida con los recursos de Google Earth:



que parece la entrada de un túnel que podría ser bloqueada por una enorme puerta,  que está abierta hacia arriba. Y el diámetro de esta boca es de ochenta metros metros, no es pequeña. Por lo demás, muchas vistas de Google Earth sobre el continente helado están ‘parcheadas’ –y tal vez esta ya lo esté-. La Antártida es el continente de los secretos inconfesables,  del temor, tal vez terror si recordamos el tweet del astronauta Buzz Aldrin. Pero hay mas y tendremos que hacer una breve incursión por conceptos científicos que se están haciendo populares.


B) Pliegues en el espacio-tiempo


Todos hemos visto en filmes de ciencia ficción que de pronto una nave decide viajar por el ‘hiperespacio’ y entra en un vertiginoso ‘túnel’ saliendo casi instantáneamente a mucha distancia de donde se encontraba. También hemos escuchado sobre ‘pliegues en el espacio-tiempo’ o ‘agujeros de gusano’ y si el lector es como yo habrá asumido que estas cosas  pertenecen a entretenidas ficciones sin indagar demasiado si responden a posibilidades o hechos reales. En estos días ha aparecido una nueva expresión que se refiere a lo mismo: ‘stargate’. Leamos estos contextos sobre  ellas:


“En 1935, los físicos Albert Einstein y  Nathan Rosen utilizaron la teoría de la relatividad general para proponer la existencia de ‘puentes’ a través del espacio-tiempo. Estos caminos, llamados ‘puentes Einstein-Rosen’ o ‘agujeros de gusano’, conectan dos puntos diferentes en el espacio-tiempo, creando un acceso directo que teóricamente podría reducir el tiempo de viaje y la distancia.  Los agujeros de gusano contienen dos bocas, con una garganta conectando a las dos”


¿Y porque se menciona que con ellos se produce un ‘pliegue’ en el espacio tiempo? Veamos esta ilustración:



El plano que se curva es el continum espacio-tiempo definido por la teoría de relatividad de Einstein. Esto sucede cuando una poderosa fuerza electromagnética lo curva y produce un ‘atajo’ que une dos puntos de ese plano que antes del ‘pliegue’ estaban muy alejados el uno del otro. Veamos esta otra explicación tal vez más descriptiva:


“Un ‘agujero de gusano’ es un hipotético atajo para viajar entre puntos distantes en el Universo… tiene dos entradas llamadas «bocas», una (por ejemplo) cerca de la Tierra, y la otra (por ejemplo) en torno a Alpha Centauro, a 4´3 años-luz de distancia. Las bocas están conectadas entre sí por un túnel (el ‘agujero de gusano’) a través del ‘hiperespacio’ que podría tener sólo un kilómetro de longitud. Si entramos en la boca próxima a la Tierra nos encontraremos en el túnel y viajando tan sólo un kilómetro por el mismo alcanzaremos la otra boca y saldremos cerca de Alpha Centauro, a 4´3 años-luz de distancia medidos en el Universo externo. El camino largo de 4´3 años-luz de distancia, a través del universo ordinario, lo habríamos reducido a 1 kilómetro a través del ‘agujero de gusano’”


Pero si bien es cierto que las ecuaciones de Einstein-Rosen llevan a pensar que estos viajes son teóricamente posibles,  el hecho es que a nivel de la tecnología actual (humana) nunca se ha logrado algo parecido, por lo menos que se haya publicitado. Y el caso es que solo la producción controlada de un ‘túnel’ de este tipo, habiendo programado previamente el lugar de salida sería útil. Pues bien, según se afirma –por ejemplo en el documental ruso aludido- uno de estos ‘agujeros’ o ‘túneles’ espaciales utilizado por los ‘extraterrestres’ pasa por el interior del planeta Tierra,  siendo el Polo Norte el punto de entrada desde el espacio y el Polo Sur el lugar por donde ingresarían a la atmosfera terrestre las naves intrusas. Es decir, habría entrada y salida al planeta tierra por los polos y por eso se evidencia en esas latitudes intensa actividad ‘ovni’.

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ver:

HIPÈRBÓREA, THULE, LA ATLÁNTIDA…

UNA PERNICIOSA BÚSQUEDA DE ORÍGENES ANCESTRALES

HECHOS EXTRAÑOS, EL ‘ARCA DE GABRIEL’ Y LA ANTÁRTIDA SECRETA


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