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“Pero Moisés trató de apaciguar al Señor su Dios. —… ¿por qué estás tan enojado con tu propio pueblo …
!Acuérdate de tus siervos Abraham, Isaac y Jacob. Tú mismo te comprometiste… diciendo:
“Haré que sus descendientes sean tan numerosos como las estrellas del cielo, y entregaré
a sus descendientes toda esta tierra que prometí darles, y ellos la poseerán para
siempre”. Entonces el Señor cambió de parecer…”
Éxodo 32, 11-14


…Dios castigará a las naciones que atacaron a Jerusalén. Hará que se llenen de miedo, y que empiecen a pelear entre ellas mismas; ¡aun en vida se les pudrirán la carne, los ojos y la lengua!” Zacarías 14:12

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“¿No volverás a darnos vida,
para que tu pueblo se regocije en ti?
¡Muéstranos YaHWéH tu misericordia
y danos tu salvación!”

Salmo 85:6-7

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Aun en los momentos de mayor desesperación siempre podemos confiar en que nuestro Dios es el Autor de la vida y que se alegra en el regocijo de su pueblo. Dice Isaías 35:1-3:


“Que se alegre el desierto, tierra seca;
que se llene de alegría, que florezca,
que produzca flores como el lirio,
que se llene de gozo y alegría.


Dios lo va a hacer tan bello como el Líbano,
tan fértil como el Carmelo y el valle de Sarón.
Todos verán la gloria del Señor,
la majestad de nuestro Dios.


Fortalezcan a los débiles,
den valor a los cansados”


Aún el desierto mas reseco puede volver a ser feraz por la Palabra vivificadora de Dios/Elohim -YaHWéH-. Pueden allí brotar flores “contra toda esperanza” y llenarse de gozo y alegría. El abatimiento de ánimo puede transformarse en determinación y valor. El espíritu de las tinieblas no podrá nunca con la Luz.


“Entonces el cojo saltará como un ciervo,
y cantará la lengua del mudo;
porque aguas serán cavadas en el desierto,
y torrentes en la soledad”.


Amén y amén.


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