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“No oyes el alboroto que hacen tus enemigos? ¿No ves que tus arrogantes adversarios se levantan?
Inventan intrigas astutas contra tu pueblo; conspiran en contra de tus seres preciados.
«Vengan —dicen—, exterminemos a Israel como nación; destruiremos hasta el
más mínimo recuerdo de su existencia”
Salmo 83: 2-4


…Dios castigará a las naciones que atacaron a Jerusalén. Hará que se llenen de miedo, y que empiecen a pelear entre ellas mismas; ¡aun en vida se les pudrirán la carne, los ojos y la lengua!” Zacarías 14:12

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(Tomado de “La Inquietud de Abadón”)

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En el relato del “rico y Lázaro” – Lucas 16:26 – se lee:


… una gran sima está puesta entre
nosotros y vosotros, de manera que
los que quisieren pasar de aquí a
vosotros,no pueden, ni de allá
pasar acá”.


Lo que nos revela que el Seol/Hades es un enorme recinto, tan espacioso como para contener -por lo menos- dos grandes compartimentos o regiones divididos por una gran depresión. Y se nos dice que uno de esos compartimientos es un lugar de tormento.


En las cartas de Pedro y Judas –entre otros pasajes- se identifica ese espacioso recinto como una “prisión”.  Refiriéndose a los ángeles que ”no guardaron su dignidad” y se unieron con las hijas de los hombres se dice:


“…los ha guardado bajo oscuridad,
en prisiones eternas,
para el juicio del gran día”.
(Judas 1:6)


Y estos ángeles caídos deben de haber sido recluidos en otro compartimento de este gran recinto en el interior de la tierra -eso quiere decir infierno- ya que, como las que conocemos en la superficie, esta prisión de las almas es necesario que se rija por un cierto “orden” en el alojamiento de sus inquilinos, manteniendo separadas las distintas categorías de sus prisioneros (Luc 16:26).


¡Pero hubo una vez en que resplandeció la Luz que en esas densas tinieblas de las profundidades!: la Palabra afirma con rotunda claridad que nuestro Señor, en el período de tiempo de “tres días y tres noches” en que su cuerpo estuvo dormido en la tumba, visitó esas prisiones tal como lo había profetizado:


“Porque como estuvo Jonás en el vientre
del gran pez tres días y tres noches,
así estará el Hijo del Hombre
en el corazón de la tierra
tres días y tres noches”.
Mateo 12:40


Lo que se confirma –entre otros- en 1 Pedro 3:19: “…fue y predicó a los espíritus encarcelados”.


Esta Visita providencial a las profundidades forma parte de la doctrina de los apóstoles, y es uno de los capítulos del Plan de Redención elaborado por el Padre en comunión con el Hijo. Porque Aquel que vino a traer verdadera libertad al hombre -el Redentor del mundo- abrió a partir de ese día al gran éxodo invisible de las almas de los justos hacia el cielo -¡bendito sea!- como se dice en Efesios 4:8-9:


“Subiendo a lo alto,
llevó cautiva la cautividad”.
Y eso de que subió, ¿qué es,
sino que también había descendido
primero a las partes más bajas
de la tierra?


Y también profetizó David:


“Pero Dios redimirá mi vida
del poder del Seol, porque él
me tomará consigo”.
Salmo 49:15


De modo que hoy, el compartimiento en donde estuvo Lázaro ¡está vacío!. ¡Aleluya!



Veamos algo más: el Seol/Hades tiene un carcelero jefe: Abadon, cuyo nombre significa “destrucción” o “ruina”. Este es el ángel del abismo y obedece a YaHWéH -no a Satanás-:


“Desnudo está el Seol ante Él,
y el Abadón no tiene cobertura”.
Job 26:6


Algunas tradiciones hebreas afirman que este es el ángel convocado por YaHVéH para desatar las 10 plagas de Egipto. Y también en la revelación de los días finales se nos dice que del cielo desciende un poderoso ángel que “tiene la llave del pozo del abismo” -las “puertas” del Seol/Hades- y que luego “prendió al dragón… y lo arrojó al abismo, y lo encerró, y puso su sello sobre él” (Apocalipsis 20:1-3). De modo que este ángel poderoso no forma parte de las huestes de Satanás, sino que es su carcelero.  En concordancia con esto dice Apocalipsis 20:7


“Y cuando los mil años fueren cumplidos,
Satanás será suelto de su prisión”.


Y también leemos en Isaías 14:13-15


“Tú que decías en tu corazón:
Subiré al cielo; en lo alto,
junto a las estrellas de Dios,
levantaré mi trono,…
Mas tú derribado eres hasta el Seol,
a los lados del abismo.

Isaías 14:13-15


De modo que Satanás mismo será alojado como prisionero por mil años en el Seol/Hades por orden de Dios/Elohim –YaHWéH-  bajo la celosa vigilancia del poderoso Abadón, ¡que humillación! y luego será brevemente liberado para que el glorioso y eterno Plan de Redención elaborado desde antes de la fundación del mundo sea completado.


Todos tenemos a nuestra disposición un pasaje directo a las bodas celestiales del Cordero con retorno prometido a una Sión que será la tierra mas hermosa que podamos imaginar porque sera transmutada por Su Gloria. Y habrá  gozo y santidad eternal. Y este pasaje esta emitido a nuestro nombre por Aquel que nos rescató de las prisiones de la profundidades –¡bendito sea!–, así como de la destrucción eterna al derramar Su preciosísima sangre en la cruz a nuestro favor. ¡Él es Jesús/Yeshua, el Hijo del Dios viviente! y Aquel que nos libra e la “ira venidera” (1 Tesalonicenses 1:10)! Leemos en  Proverbios 15:24:


“El camino de la vida
es hacia arriba al entendido,
Para apartarse del Seol abajo”.


Seamos “entendidos” y echemos mano HOY del pasaje “hacia arriba” que se nos ofrece gratuitamente.

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Nota:

a los efectos de un mejor entendimiento del “reino de los muertos” en el interior de la Tierra es muy útil leer un libro rigurosamente escritural:

“La Biblia y el Triángulo de las Bermudas”- George Johnson & Don Tanner – CLIE

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