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“Cada uno de ustedes debe arrepentirse de sus pecados y volver a Dios, y ser bautizado en el nombre
de Jesucristo para el perdón de sus pecados. Entonces recibirán el regalo del Espíritu Santo.
Esta promesa es para ustedes, para sus hijos y para la gente en el futuro lejano, es
decir, para todos los que han sido llamados por el Señor nuestro Dios”
Hechos 2, 38-39


…Dios castigará a las naciones que atacaron a Jerusalén. Hará que se llenen de miedo, y que empiecen a pelear entre ellas mismas; ¡aun en vida se les pudrirán la carne, los ojos y la lengua!” Zacarías 14:12

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BIELDO

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“Su aventador está en su mano
para limpiar su era.
Recogerá su trigo en el granero
y quemará la paja en fuego
que nunca se apagará”.
(Luc 3:17; Mat 3:12)


Cuando Juan bautizaba en el Jordán anunció a sus discípulos que vendría uno mas grande que él “cuyo calzado yo no soy digno de llevar”. Y la descripción que hace de la misión del que “vendría después de él” es la que citamos. Es la imagen de un labrador en tiempo de la cosecha, empuñando un “aventador”. Un diccionario define así ese instrumento:


“especie de pala dentada con que los agricultores palestinos arrojaban al aire el grano, después de haberío trillado, para que el viento se llevara la paja”.


Es decir, el “aventador” era un instrumento parecido a un “rastrillo” con el cual que se arrojaba al aire la mezcla de paja y granos de trigo recién cosechados para que el viento se llevara la paja –mas liviana– y el trigo se depositara a los pies del cosechador. Luego el trigo iba al granero, en tanto que la paja era quemaba porque no era útil para nada.

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Véase que “aventar” el trigo incluye algo de violencia. Supone que el trigo ya fue cortado, trillado, separado del surco en donde maduró y el grano arrancado de la espiga de la cual se nutrió para madurar. Esto supone violencia, desarraigo, por así decir.  Similarmente, los fieles estaremos sujetos a tribulación –violencia– en estos días.  Seremos arrancados de nuestros lugares habituales. Y pasaremos por pruebas difíciles para confirmar nuestro testimonio. A esto se le llama “santificación”. La paja se quemará “en fuego que nunca se apagará”, se nos dice. En tanto que el “trigo” irá al granero, y de ahí seguirá viajando, trasladándose hacia su destino final que es el Reino glorioso que nos espera.


Esta sobria definición de Juan -a quien el Maestro llamo “el mayor de los profetas”- debería alertar a los santos. Aquellos eran días confusos, y estos también lo son. En aquellos días se esperaba la irrupción del Mesías/Meshiaj de ISRAEL en la historia, y en estos también. Y Él solo reconocerá dos clases de personas en su venida como juez:


1)  los de naturaleza “trigo” que serán transportados a Sus graneros.

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2) los de naturaleza “paja” que serán quemados en fuego eterno.


También se dice en en Apocalipsis 3:16:


“Así, puesto que eres tibio,
y no frío ni caliente,
te vomitaré de Mi boc
a”.


Son tiempos de dejar lo superfluo de lado y ocuparnos en nuestra salvación –esto es, nuestra santificación -. Jesús/Yeshua viene con un “aventador” a limpiar Su era y no nos extrañemos si somos sacudidos.

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Ver también: “Las iglesias de Cristo, el trigo y la cizaña”

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