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“Por fin han llegado la salvación y el poder, el reino de nuestro Dios, y la autoridad
de su Mashiáj. Pues el acusador de nuestros hermanos —el que los acusa
delante de nuestro Dios día y noche— ha sido lanzado a la tierra.
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…Pero el terror vendrá sobre la tierra y el mar…“

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…Dios castigará a las naciones que atacaron a Jerusalén. Hará que se llenen de miedo, y que empiecen a pelear entre ellas mismas; ¡aun en vida se les pudrirán la carne, los ojos y la lengua!” Zacarías 14:12

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Transcribimos completo el devocional del pastor David Wilkerson [May 19, 1931; April 27, 2011] que nos llegó el  31  de enero de 2013.

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Cuando la Palabra de Dios habla de reposo, incluye el descanso físico. Pero el santo descanso del Señor comienza en el alma: “Por tanto, queda un reposo para el pueblo de Dios” (Hebreos 4:9). ¿Qué es este descanso? Se trata de  poner todos nuestros pecados-cargas en Cristo.


Jesús mismo dice: “Venid a mí todos los que estáis trabajados y cargados, y yo os haré descansar” (Mateo 11:28). Él está diciendo, “Por la fe, debes entrar en el descanso del Padre, en su Sabbat. Niégate a llevar tus cargas desde y hacia tu casa por más tiempo, en cambio, ponlas todas en Mí. Yo soy el Señor del día de reposo y soy el único que puede soportar tu carga.”


Permítame preguntarle: ¿Por qué tantos cristianos rechazan la oferta de Jesús? Yo creo que si Jeremías viviera hoy, estaría atónito por todos los cristianos que siguen llevando sus propias cargas de pecado y sus batallas con la tentación. Probablemente gritaría: “¿Por qué estás soportando todas estas cargas en un glorioso día de reposo ¿No te dijo Jesús lo que le dije a Israel:” No traigas ninguna carga a tu casa “¿Por qué sigues llevando esas cargas? ¡No lleves cargas en el Sabbat, porque es un día santo para el
Señor! “


El punto aquí es que el día de reposo significa que debemos dejar nuestras obras, nuestro  propio esfuerzo humano para merecer la salvación de Dios: “Ni saquéis cargas de vuestras casas en día de reposo, ni hagáis trabajo alguno, sino santificad el día de reposo, como mandé a vuestros padres “(Jeremías 17:22).


Aquí está el secreto de cómo hemos de santificar el día de reposo: Hemos de dar todas nuestras cargas a Jesús y confiar en Su Espíritu Santo para que nos dé fuerza para toda la vida. ¡Eso es! Honramos el sábado dejando de lado todo auto-esfuerzo para tratar de hacer nuestro propio camino a través  del pecado y la tentación.Debemos observar que ésta orden no sólo es para el domingo sino para todos
los días.

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