“Yo estoy contigo. Te protegeré por dondequiera que vayas,
y te traeré de vuelta a esta tierra. No te abandonaré
hasta cumplir con todo lo que te he prometido”
Génesis 28:15

…Dios castigará a las naciones que atacaron a Jerusalén. Hará que se llenen de miedo, y que empiecen a pelear entre ellas mismas; ¡aun en vida se les pudrirán la carne, los ojos y la lengua!” Zacarías 14:12

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asukot

Tomado de “Las siete fiestas del Mesías” de Eddie Chumney


La Fiesta de las Naciones


Otro nombre que se le da a la Fiesta de Sukkot (Tabernáculos) es la Fiesta de las Naciones. Sukkot (Tabernáculos) va a ser celebrada por todas las naciones de la tierra durante la era Mesiánica, el Milenio (Zacarías 14:16-18). La celebración de Sukkot por parte de las naciones en el futuro está íntimamente relacionado con el papel y la misión que tiene Israel. El plan de Di-s para el pueblo judío data desde el pacto que El hizo con Abraham (Avraham). En este pacto, Dios prometió que, como está escrito en Génesis (Bereishit) 12:3: “…serán benditas en ti todas las familias de la tierra”. De Abraham (Avraham), Di-s levantaría un pueblo, Israel, para llevar bendición a las naciones. Esa promesa fue cumplida en Yeshua, el Mesías, como está escrito en Gálatas 3:8,14,16,29. De hecho, la mejor obra evangelística de la historia del mundo será llevada a cabo por los 144,000 judíos ungidos (nota 1) quienes proclamarán el evangelio (basar) del Reino de los Cielos en Yeshua HaMashiach (Apocalipsis 14:1-7).


Aquí podemos apreciar un impresionante y misterioso patrón que surge de la interminable lista de sacrificios descritos en Números (Bamidbar) 29:12-35. Durante la semana de Sukkot (Tabernáculos), se sacrifican 70 bueyes en el altar. Encontramos la conexión que hay entre estos 70 bueyes con las 70 naciones en Deuteronomio (Devarim) 32:8; Génesis (Bereishit) 46:27; y Exodo (Shemot) 1:1-5. Nuevamente, podemos apreciar la relación que tienen las naciones del mundo con la celebración de Sukkot (Tabernáculos) en Zacarías 14:16-19.


Cuando Jacob (Ya’akov) y su familia descendieron a Egipto (Mitzrayim), en total iban 70 personas, y fue allí que ellos se convirtieron en una nación. Las naciones del mundo están asociadas con la fiesta de Sukkot (Tabernáculos), lo cual se refleja en lo descrito en Primera de Reyes (Melachim) 8:41-43, cuando Salomón dedicó el templo (Beit HaMikdash) durante Sukkot (Tabernáculos). Por esta razón, esta fiesta también es llamada Fiesta de las Naciones.


Otro hecho fascinante acerca de los sacrificios durante Sukkot (Tabernáculos) es que a la hora de agrupar o contar las ofrendas, los números resultan siempre divisibles por siete. Durante esa semana, se llevan a cabo 182 sacrificios (70 bueyes, 14 carneros y 98 ovejas; 182 dividido entre siete da exactamente 26). También están las ofrendas encendidas de 336 décimas efas de harina (48 x 7) (Números [Bamidbar] 29:12-40). No es mera coincidencia que esta fiesta de siete días, llevada a cabo en el séptimo mes, tenga impreso en sus sacrificios el número perfecto: siete.


Sukkot es una representación del gozo que se experimentará en el Reino Mesiánico (el reinado de mil años del Mesías). También el número siete está relacionado con el sabat, que también es igualmente considerado como simbólico del Reino Mesiánico. El sabat (shabbat) cae en el séptimo día de la semana.


Aunque Di-s desea redimir a todas las naciones, aquellas que no se vuelvan a Di-s serán juzgadas. No recibirán lluvia (Zacarías 14:1-9,16-18), o la lluvia los destruirá como maldición (Ezequiel [Yechezekel] 38:22-23). Por esta razón, la porción bíblica que se lee tradicionalmente en el segundo día de Sukkot es Zacarías 14 y Ezequiel 38:14 a 39:16.


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La Celebración del Derramamiento de Agua (Simchat Beit HaShoevah)


Simchat Beit HaShoevah, el regocijo en la casa del derramamiento de agua, es una ceremonia que se incorporaba a los servicios del templo (Beit HaMikdash). No se menciona en la Torá, sino es explicada en la Mishnah (Succah 5). El derramamiento de agua era parte importante de la celebración ordenada durante Sukkot. En ninguna otra fiesta se le ordenaba a la pueblo regocijarse, por tanto Sukkot (Tabernáculos) llegó a conocerse como “la época de regocijo”, así como la Pascua (Pesach) es “la época de la liberación” y Shavout (Pentecostés) es “la época de la entrega de la Torá”.


En la Mishnah está escrito que este ritual era una celebración colorida, alegre y festiva conocida como Simchat Beit HaShoevah, “el regocijo en la casa de la fuente de agua”. Esta ceremonia se celebraba todos los días excepto el primer día de Sukkot. El Talmud (en Sukkah 5:1a-b) describe esta ceremonia detalladamente, incluyendo un retrato de los venerables sabios llevando antorchas y dando saltos como parte de la celebración. El Talmud dice que: “Aquel que no ha presenciado el regocijo que se vive en el lugar de la fuente del agua, nunca ha presenciado el verdadero regocijo en su vida “. Por tanto, la ceremonia del derramamiento de agua llegó a convertirse en una ocasión para experimentar un gozo intenso.


Shemini Atzeret, el octavo día.


Shemini Atzeret es el octavo día luego de los siete de Sucot. En toda esta semana hemos festejado con inmensa alegría, comiendo y disfrutando bajo el fresco techo vegetal de la Suca y rezando plegarias por el bienestar de Israel y de todos los pueblos de la Tierra. Ahora, próximos a finalizar la festividad, somos detenidos un poco mas por nuestro Padre Celestial. (“Atzeret” proviene literalmente del verbo Atzor, detener).


Rashi (acronimo de R. Shlomo Itzjaki, l040-1105) expresa que la razón del Octavo Día puede ser explicado con la parábola de un rey que invita a sus hijos para festejar por una semana. Cuando llega el momento de la partida, el Rey los detiene diciendo: “Vuestra partida es tan difícil para mi. Por favor quédense conmigo un día mas “(Rashi, Levítico 23:36).


Similarmente, después de los siete días de Sukkot y en su inmenso amor por nosotros, Di-s nos pide quedarnos y festejar un día mas con El, antes de retornar a nuestras actividades mundanas que muchas veces nos distraen y alejan de Su Presencia


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nota 1): los 144.000 -primicias de los redimidos- pertenecen a todas las tribus de Israel, no solo a Judá. Nos parece que el autor esta utilizando aquí la expresión “judíos” como un sinónimo de “israelitas” (nota de Carlos Canosa/Jerusun)


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