esperamos con mucho anhelo que él regrese… Él tomará nuestro débil cuerpo mortal
y lo transformará en un cuerpo glorioso, igual al de él
Filipenses 3, 20-21

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03/09/12

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by Gary Wilkerson

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El Señor dijo a Moisés: «Di a los hijos de Israel que den la vuelta y acampen junto al mar, frente a Pi Ajirot, entre Migdol y el mar hacia Baal Sefón. El faraón va a pensar que ustedes los israelitas andan perdidos en esta región, rodeados por el desierto.» (Éxodo 14:1-3).


Dios le estaba diciendo a los hijos de Israel en Egipto: «Yo los estoy llevando a una nueva tierra». Si ha estado en Israel, sabe que el lugar donde Dios les puso es muy rocoso -enormes rocas por un lado y montañas en el otro- Dios los guió a través de esta área y luego, vieron el mar Rojo en la distancia. Cuando se acercaron al mar, llegaron a una zona de playa donde estaban hacinados en un pequeño espacio; ahora había rocas en un lado y agua en el otro, y es exactamente ahí a donde Dios los había llamado a estar.


Faraón miró esto y declaró: «Los israelitas están encerrados, tienen la espalda contra la pared.»


¿Alguna vez Dios le ha puesto en lo que, probablemente, es el último lugar donde quisiera estar?


Moisés no había sido un gran líder militar hasta este punto, de hecho, él no había estado en muchas batallas.  Pero él fue educado lo suficiente para saber: «No estoy seguro de que estemos en el mejor lugar para una  defensa militar; en realidad, ¡estamos atrapados!».


Moisés y los hijos de Israel estaban realmente en un lugar difícil, pero Dios quería que estuvieran allí porque El iba a tener la gloria por ello, Dios a veces nos va a permitir estar en lugares que parecen difíciles pero él tiene un plan para nosotros. Lo que nosotros consideramos como estar atrapados, de espaldas a la pared es la manera como Dios dice: «Esta situación me va a traer la gloria.»


Algunos de los que leen este devocional están en una situación en la que se sienten acorralados. Usted no ve un camino a seguir y sus circunstancias son tan abrumadoras que usted se está preguntando, «¿Hay alguna esperanza para mí?»


En esos lugares peligrosos usted ha dado un paso de fe y ha dicho: «Sí, Señor, yo te obedeceré sin importar el costo y sin importar lo difícil que es».  Cuando hace eso, usted se encuentra justo en al borde de ver a Dios moverse poderosamente.


Si conoce el resto de esta historia del Éxodo, sabe que Dios hizo que el Mar Rojo se abriera y que los hijos de Israel marcharan a través de el, en tierra firme, hacia un nuevo lugar.

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Read this devotion online: http://www.worldchallenge.org/es/node/19537?src=devo-email

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Ver también:

LA TRAMPA ERA PARA FARAÓN

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