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“Por fin han llegado la salvación y el poder, el reino de nuestro Dios, y la autoridad
de su Mashiáj. Pues el acusador de nuestros hermanos —el que los acusa
delante de nuestro Dios día y noche— ha sido lanzado a la tierra.
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…Pero el terror vendrá sobre la tierra y el mar…“

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…Dios castigará a las naciones que atacaron a Jerusalén. Hará que se llenen de miedo, y que empiecen a pelear entre ellas mismas; ¡aun en vida se les pudrirán la carne, los ojos y la lengua!” Zacarías 14:12

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Colaboración de
Juan José Fernández Granados

Ministerio Luz a las naciones

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Si queremos ser seguidores de Jesucristo y tener una vida llena de poder, debemos hacer tres cosas:


“Y decía a todos:
Si alguno quiere venir en pos de mí,
niéguese a sí mismo,
tome su cruz cada día,
y sígame.”
Lucas 9:23


SI ALGUNO QUIERE VENIR EN POS DE MI . . .


En otras palabras, Jesús nos dice . . . Si alguno quiere ser como yo . . . Si alguno quiere hacer mis obras . . . Si alguno quiere ser mi representante . . . debe hacer tres cosas:


1) NIÉGUESE A SI MISMO


Debemos negarnos a hacer lo que nuestros propios pensamientos y sentimientos nos sugieran. No debemos permitir que nuestra alma se salga con la suya.


El cristiano carnal es el que permite que su alma (pensamientos, emociones, voluntad) controle su vida.


El cristiano espiritual es el que es dirigido por el Espíritu Santo. Nosotros debemos ser espirituales, debemos orar en el Espíritu, adorar en el Espíritu, andar en el Espíritu y vivir en el Espíritu.


Jesucristo no permitió que su alma controlase su vida, por eso dijo en Lucas 22:42:


“No se haga mi voluntad sino la tuya.”


Cuando decimos que no se haga nuestra voluntad nos estamos negando a nosotros mismos y este es el primer ingrediente para vivir una vida de poder, para ser un seguidor de Jesús.


Hay un versículo muy interesante en el Salmo 131:2, veamos:


“En verdad que me he comportado…
Como un niño destetado de su madre;
Como un niño destetado está mi alma.”


David acallaba su alma . . . como un niño destetado estaba el alma de David . . . ¿Por qué? Porque no le daba el alimento que solía tomar: las criticas, los juicios, las excusas, las acusaciones, los malos pensamientos, etc, etc . . . No debemos permitir que nuestra alma se salga con la suya.


Debemos acallar nuestra alma, debemos negarnos a nosotros mismos.


Si nos negamos a nosotros mismos ¿Vamos a vivir en poder? . . . NO . . . Porque hay dos cosas mas que debemos hacer. En otras religiones hay personas que se niegan a si mismos, algunos andan descalzos, otros ayunan, pero no tienen poder porque necesitan hacer las tres cosas que Jesús nos dijo que hiciéramos.


“Y decía a todos: Si alguno quiere venir en pos de mí,
niéguese a sí mismo, tome su cruz cada día, y sígame.”
(Lucas 9:23)


2) “TOME SU CRUZ CADA DÍA”


Tu cruz no es tu mujer ni tu esposo… en los tiempos del Nuevo Testamento la cruz era un símbolo de muerte… Jesús nos dice que debemos morir a nosotros mismos.


Cuando morimos a nosotros mismos es cuando entendemos que SIN EL NADA PODEMOS HACER.


Cada día debemos morir a nosotros mismos, por eso Pablo dijo en 1 Corintios 15:31:


“Os aseguro, hermanos, por la gloria
que de vosotros tengo en nuestro Señor Jesucristo,
que cada día muero.”


Pablo tomaba su cruz cada día por eso decía “cada día muero”. También Pablo dijo en Gálatas 2:20:


“Con Cristo estoy juntamente crucificado,
y ya no vivo yo, mas vive Cristo en mí;
y lo que ahora vivo en la carne,
lo vivo en la fe del Hijo de Dios,
el cual me amó y se entregó a sí mismo por mí.”


Pablo había tomado su cruz, había sido crucificado con Jesucristo y ahora la vida de Jesús se manifestaba en él. Jesús vivía en él.


Jacob tuvo que morir a si mismo. Dios envía un ángel a la vida de Jacob para que Jacob pudiera entender que sin DIOS nada podía hacer. Dios nos pone en situaciones para que entendamos que le necesitamos, para que dejemos de confiar en nosotros mismos y para que confiemos y nos apoyemos en EL.


Desde que Jacob estaba en el vientre de su madre fue un luchador, Jacob y Esaú se peleaban dentro del vientre de su madre:


“Los hijos luchaban dentro de ella: …
El primero salió rojizo, … y lo llamaron Esaú.
Y después salió su hermano,
con su mano asida al talón de Esaú,
y lo llamaron Jacob”.
Génesis 25:22 -26


Vemos este carácter de luchador a lo largo de toda su vida hasta que se pelea con el ángel. Después de esta pelea Jacob, el luchador, se convirtió en un Príncipe, se convirtió en Israel.


“Así se quedó Jacob solo; y luchó
con él un varón hasta que rayaba el alba.
Y cuando el varón vio que no podía con él,
tocó en el sitio del encaje de su muslo,
y se descoyuntó el muslo de Jacob
mientras con él luchaba. Y dijo:
…¿Cuál es tu nombre? Y él respondió:
Jacob. Y el varón le dijo:
No se dirá más tu nombre
Jacob, sino Israel…
(Génesis 32:24-26)


Dios permitió que Jacob se quedase sin fuerzas, Dios tuvo que llevarle al límite…cuando el Ángel se iba a ir Jacob se da cuenta que es la bendición de Dios lo que el necesita. Nuestras peleas, nuestros esfuerzos no van a conseguir nada, es la bendición de Dios lo que necesitamos en nuestras vidas.


Cuando somos luchadores todo lo conseguimos luchando, pero cuando nos convertimos como Jacob en “Príncipes” recibimos las cosas por herencia, porque somos hijos del Rey.


Debemos morir a nosotros mismos, Jacob tuvo que morir a si mismo – dejar de luchar – para poder vivir su vida en paz y con la bendición de Dios.


“De cierto, de cierto os digo,
que si el grano de trigo no cae en la tierra y muere,
queda solo; pero si muere, lleva mucho fruto.”
(Juan 12:24)


La Biblia dice en Jueces 16:30 acerca de Sansón que “los filisteos que mató al morir fueron muchos más que los que había matado durante su vida.”


Cuando vamos a Jesús, debemos hacer lo que EL haría, ir donde él iría, ver lo que él vería, pensar lo que él pensaría y decir lo que él diría.


“Pues para esto fuisteis llamados;
porque también Cristo padeció por nosotros,
dejándonos ejemplo,
para que sigáis sus pisadas…”
(I Pedro 2:21)


tomamos nuestra cruz cuando morimos a nosotros mismos, cuando permitimos que Jesús viva en nosotros.  Entonces  veremos mucho mas fruto en nuestras vidas que el fruto que producíamos cuando estamos “vivos”.


3) “Y SÍGAME”


Debemos seguir las pisadas de Jesucristo y si seguimos sus pisadas las huellas que dejaremos serán las huellas de Jesús.


Los indios iban en fila en india porque de ese modo si alguien veía las huellas se creería que solamente había pasado un indio por ese lugar.


Alguien dijo que cuando nos vamos de viaje suceden tres cosas:


1 – Hay algo que dejamos atrás.
2 – Hay algo que llevamos.
3 – Hay un camino que debemos seguir.


En nuestra caminar espiritual también suceden estas tres cosas:


1 – Hay algo que dejamos atrás:
el pecado, el mundo, la vieja vida…

2 – Hay algo que llevamos: nuestra cruz

3 – Hay un camino que debemos seguir:
ese camino es JESUCRISTO


Si queremos vivir una vida llena de poder debemos:


Negarnos a nosotros mismos.
Morir a nosotros mismos.
Seguir a Jesús.


Amén y amén


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