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“Oyendo ellos estas cosas, prosiguió Jesús y dijo una parábola, por cuanto estaba cerca de Jerusalén
y ellos pensaban que el reino de Dios se manifestaría inmediatamente… “Pues yo os digo que
a todo el que tiene, se le dará; pero al que no tiene, aun lo que tiene se le quitará”
Lucas 19, 11, 26


…Dios castigará a las naciones que atacaron a Jerusalén. Hará que se llenen de miedo, y que empiecen a pelear entre ellas mismas; ¡aun en vida se les pudrirán la carne, los ojos y la lengua!” Zacarías 14:12

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Leemos en Colosenses 1, 19-20:


“Pues a Dios, en toda su plenitud,  le agradó vivir en Cristo, y por medio de él, Dios reconcilió consigo  todas las cosas.
Hizo la paz con todo lo que existe en el cielo y en la tierra, por medio de la sangre de Cristo en la cruz”


¡Aquí se afirma que el sacrificio de la cruz tiene un efecto universal! Es decir, la preciosísima sangre de Cristo/Mesías de ISRAEL “hizo la paz con todo lo que existe en el cielo y en la tierra”. Lo que significa que la cruz tiene un alcance mayor al que frecuentemente le damos ya que antes se dice (v. 16):


”… por medio de él, Dios creó todo lo que existe en los lugares celestiales y en la tierra. Hizo las cosas que podemos ver y las que no podemos ver, tales como tronos, reinos, gobernantes y autoridades del mundo invisible.Todo fue creado por medio de él y para él”


Por lo cual es natural suponer que si el sacrificio vicario fue el de Aquel que hizo “todo lo que existe en los lugares celestiales y en la tierra”  las afecte a todas ellas. Es decir, si Quien se dio en sacrificio expiatorio es el Autor de la Creación, toda ella tanto en los cielos como en la tierra es afectada por el. Esto se dice de la misma manera –o tal vez con mayor énfasis- en Efesios 1, 9-10:


“Ahora Dios nos ha dado a conocer su misterioso plan acerca de Cristo, un plan ideado  para cumplir el buen propósito de Dios. Y el plan es el siguiente: a su debido tiempo, Dios reunirá todas las cosas y las pondrá bajo la autoridad de Cristo, todas las cosas que están en el cielo y también las que están en la tierra”


En donde curiosamente la primacía parece estar en la sujeción bajo la autoridad de Cristo de “las cosas que están en el cielo” ya que son nombradas primero. Pero diríamos mejor que el sacrificio de la cruz en la tierra es requisito indispensable para someter a todo el universo a la autoridad de Dios y de Su Cristo.  Leamos en el mismo sentido el pregón universal de Apocalipsis 12, 10-12:


“Por fin han llegado la salvación y el poder, el reino de nuestro Dios,  y la autoridad de su Cristo. Pues el acusador de nuestros hermanos…  ha sido lanzado a la tierra. Ellos lo han vencido por medio de la sangre del Cordero y por el testimonio que dieron”


que es voceado por una “fuerte voz que resonaba por todo el cielo”. Es decir, el ámbito de esta Novedad es universal  ya que  requiere de un poderoso grito para ser escuchado hasta en las regiones celestes más recónditas.


El testimonio de Cristo es co-redentor


Y esta Novedad tiene un componente que es oportuno destacar: “ellos lo han vencido por medio de la sangre del Cordero  y por el testimonio que dieron” Esto quiere decir que el testimonio que demos de Cristo es -por extensión- co-redentor  junto con la sangre del Cordero. Es lo que el apóstol Pablo nos dice en 1 Colosenses 1, 24:


“Ahora me alegro de mis sufrimientos por vosotros, y en mi carne, completando lo que falta de las aflicciones de Cristo, hago mi parte por su cuerpo, que es la iglesia”


Y estas aflicciones de Cristo que nos toca a nosotros padecer en nuestra carne suponen a veces el martirio. De modo que el Propósito que “Dios nos ha dado a conocer” incluye de manera indisoluble el testimonio de la Iglesia de la cual Cristo es cabeza  -ver Colosenses 1, 17-18-. Y  esto encuadra en las palabras del papa Francisco –y otros voceros del clero- sobre el poder redentor de la cruz aun para criaturas no-adámicas (ver nota al final).  Es que el sacrificio de la cruz afecta el universo todo y por tanto, de una forma que nos es desconocida, a estas razas ‘extraterrestres’ que podrían sumarse eventualmente a los redimidos, aunque esto nos cause en principio una profunda sensación de incomodidad similar –afirma el papa- al rechazo que produjo en los judíos la aceptación de los gentiles que eran señalados en la Ley como ‘inmundos’.


Un Mesías de ISRAEL universal


Pero hay algo que queremos poner en evidencia: en las citas de más arriba se habla del “reino de nuestro Dios, y la autoridad de su Cristo”, y reparemos que cada vez que decimos ‘Cristo’ estamos haciendo referencia al ‘Rey Ungido/Mesías de ISRAEL. Es decir que ‘Cristo’ supone al Reino de ISRAEL restaurado. Y sabemos que este Reino venidero de ISRAEL no estará en algún lugar del espacio sino en una Sión en Gloria, aquí, en una tierra restaurada. De modo que el Trono desde donde el Cristo/Mesías de ISRAEL ejercerá Su autoridad universal estará ubicado en un nuevo Templo de una nueva Jerusalén. Y vimos que junto al Gran Rey venidero los bautizados ejerceremos como reyes y sacerdotes en perpetuo acuerdo con Su Consejo. ¡Aleluya!. ¡Largo camino nos resta!


El traspaso de Poder de Dios, al Dios encarnado


Recordemos ahora cual fue el momento en que la autoridad universal de Dios fue delegada en el Mesías de ISRAEL, que es nuestro Señor Jesucristo. Lo leemos en  Daniel 7, 13-14:


“Después, mientras contemplaba la visión nocturna, vi venir sobre las nubes del cielo a alguien que parecía un ser humano. Cuando llegó junto al anciano, lo presentaron ante él y le fueron concedidos poder, honor y reino. Le rindieron homenaje gentes de todos los pueblos, naciones y lenguas. Su poder es eterno, nunca sucumbirá; su reino no será destruido”


Y en algunas versiones se dice: “lo obedecieran los de toda raza, nación y lengua”. Seguramente estarán aquí incluidas, si fuera el caso, las razas no-adámicas.


Nota:


Nos referimos a declaraciones del papa Francisco de mayo del 2014 cuando fue interrogado sobre la existencia de extraterrestres que transcribimos:


“— ¿Quiénes somos nosotros para cerrar las puertas?”, preguntó el Sumo Pontífice. En la homilía… dedicada a los conceptos de la aceptación y la inclusión, Francisco recordó una historia de la Biblia acerca de la conversión de los primeros paganos al cristianismo, informa Radio Vaticano”


Y sigue:


“Al describir cómo, según la Biblia, Simón Pedro fue criticado por los cristianos de Jerusalén por hacer contacto con una comunidad de paganos “inmundos”, Francisco dijo que era el momento de  hacer también lo “impensable”. “Si, por ejemplo, mañana una expedición de marcianos viene aquí y uno dice: ‘Quiero ser bautizado’, ¿Qué pasaría?”, dijo el papa Francisco”… “Cuando el Señor nos muestra el camino, quiénes somos nosotros para decir: —’¡No, señor, no es prudente! No, vamos a hacerlo de otra manera’.


Y como demostración de que estas cosas no son ocurrencia de estos días -o de este papa- la nota periodística reflexiona al final:


“Esta no es la primera vez que el Vaticano plantea la posibilidad de bautizar a los seres extraterrestres. En su intervención en el Festival de Ciencia británico en 2010, uno de los astrónomos cercanos del papa Benedicto XVI dijo que bautizaría a un extraterrestre “si se lo piden”… dijo: ‘Cualquier entidad, no importa cuántos tentáculos tenga, tiene un alma’”

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Y fambien afirmó el papa Francisco:


“De esto sí estoy seguro, que el Universo y el mundo en el que vivimos no son el fruto del azar, del caos, sino de una inteligencia divina, del amor de un Dios que nos ama, nos ha creado, nos ha querido y nunca nos ha dejado solos”.


“De esto también estoy seguro, que Jesucristo, el Hijo de Dios, se ha encarnado y ha muerto en la cruz para salvarnos del pecado, a nosotros los hombres, y que ha resucitado y vencido a la muerte”

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