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“Fortaleced las manos cansadas, afirmad las rodillas endebles. Decid a los de corazón apocado:
Esforzaos, no temáis; he aquí que vuestro Dios viene con retribución, con pago… vendrá,
y os salvará… Entonces el cojo saltará como un ciervo, y cantará la lengua del mudo;
porque aguas serán cavadas en el desierto, y torrentes en la soledad”
Isaías 35:3-6


…Dios castigará a las naciones que atacaron a Jerusalén. Hará que se llenen de miedo, y que empiecen a pelear entre ellas mismas; ¡aun en vida se les pudrirán la carne, los ojos y la lengua!” Zacarías 14:12

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Dice Jeremías 23:3-4:

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“Y yo mismo recogeré
el remanente de mis ovejas
de todas las tierras adonde las eché,
y las haré volver a sus moradas;
y crecerán y se multiplicarán”

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El hilo de plata que une con un lazo perfecto toda la profecía del AT con la del Nuevo Testamento es la promesa del retorno de un remanente de Israel a Sión en el athid lavo, corona de la historia. El apóstol Pablo lo estableció claramente en Romanos 9:27:

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“También Isaías clama tocante a Israel:
Si fuere el número de los hijos de Israel
como la arena del mar,
tan sólo el remanente será salvo”

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Refiriéndose a Isaías 10:21:

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“El remanente volverá…
Porque si tu pueblo, oh Israel,
fuere como las arenas del mar,
el remanente de él volverá…

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El remanente de Israel es la parte de la desterrada “casa de Israel”/”hijos de Israel”/”Efraín” lavada por la sangre del Cordero. Esto es, los cristianos atentos a su Palabra que hacen obras de justicia. Y este destierro de la “casa de Israel” que ya lleva 2.700 años es visto en la Palabra como un cautiverio. Como se dice en Ezequiel 39:28 :

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“Y sabrán que yo soy YaHWéH…
cuando, después de haberlos llevado
al cautiverio entre las naciones,
los reúna sobre su tierra,
sin dejar allí a ninguno de ellos”

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Y en Jeremías30:3:

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“Porque vienen días,  dice YaHWéH,
en que haré volver a los cautivos de mi pueblo
de Israel y de Judá …
y los traeré a la tierra
que di a sus padres,
y la disfrutarán”.

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De modo que la Palabra NO nos promete una estadía eterna en el cielo para cuando durmamos en Cristo, sino el retorno a Sión -la tierra que le fue prometida para siempre a Abraham, Isaac y Jacob y su descendencia- luego de las bodas celestiales del Cordero. Naturalmente que no será la Sión actual que colapsará junto con toda la tierra, sino una embebida por la Gloria de Dios que existirá cuando se manifiesten “nuevos cielos y una nueva tierra en la cual mora la Justicia” -esto es “YaHVéH Justicia Nuestra”-. Las bodas celestiales nos restituirán la relación perdida que teníamos con Dios/Elohim –YaHWéH- antes de que fuésemos desterrados de Samaria y excomulgados de ISRAEL por nuestro Marido y Redentor (Isaías 54:5). Volveremos a ser Su Esposa.

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Y, luego de 1.000 años, seguirán desarrollándose otras etapas del eterno plan de Dios/Elohim -YaHWéH- y los que se hallen inscritos en el Libro de la Vida morarán en una Nueva Jerusalem, que bajará del cielo ataviada como una Esposa, por toda la eternidad. Ella tendrá calles de oro, un río en torno al cual estará el árbol de la vida y será iluminada por la Luz perenne de la Gloria de Dios y del Cordero.

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La próxima etapa del Plan de Redención para los escogidos y fieles -los creyentes- consistirá en ser transportados de la naciones a la Sión en Gloria del athid lavo, luego de las bodas celestiales del Cordero. Y entonces habrá un solo rebaño formado por la unión de un remanente santo del único ISRAEL -Israel(Efraín) más Judá- bajo la guía del Gran Pastor de las ovejas (Oseas 1:11).

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En la alabanza “Abre los cielos” de Jesús Adrián Romero se habla de esta promesa de rescate del cautiverio de los escogidos y fieles -el remanente- :

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“Vuélvenos a ti, nos volveremos
Ven a darnos vida una vez mas
Vuélvenos de nuestro cautiverio
Haz tu remanente regresar”

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Amen y amen

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ver también:

“La señal de Atacama”

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