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“Oyendo ellos estas cosas, prosiguió Jesús y dijo una parábola, por cuanto estaba cerca de Jerusalén
y ellos pensaban que el reino de Dios se manifestaría inmediatamente… “Pues yo os digo que
a todo el que tiene, se le dará; pero al que no tiene, aun lo que tiene se le quitará”
Lucas 19, 11, 26


…Dios castigará a las naciones que atacaron a Jerusalén. Hará que se llenen de miedo, y que empiecen a pelear entre ellas mismas; ¡aun en vida se les pudrirán la carne, los ojos y la lengua!” Zacarías 14:12

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¿Quién es Jesús?

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1) es el “Hijo de Dios” hecho carne, la imagen del Padre dada a los hombres (Col 1:15), el resplandor de Su Gloria.  Es verdadero Dios y verdadero hombre y en la carne padeció todas las tentaciones, pero sin pecado.  Hablar con Él es hablar con Dios y es hablar con un Amigo.

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2) es Dios que se dio en rescate por nuestros pecados (transgresiones a los mandamientos de Dios que nos alejan de Su Presencia). Ese rescate fue efectuado de una vez para siempre cuando murió en la cruz en nuestro lugar. Así cambió nuestras vestimentas sucias por vestimentas limpias y se llevó todas nuestras culpas -nos justificó ante el Padre, Él es nuestra justicia-. Su sangre derramada en la cruz nos limpia de todo pecado si acudimos a Él con corazón arrepentido.

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3) es Quien nos da vida eterna, por Su resurrección de entre los muertos. Él es el primogénito de entre los muertos, el primero en ser revestido por un cuerpo glorificado e incorrupto igual al que adquirirán en la resurrección todos los que en Él creen, esperan y perseveran.

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4) es el que viene en Su Reino para todos los que Le esperan. Esto es, para todos los que fueron lavados por la fe en Su sangre redentora derramada en la cruz. Este retorno en gloria es Su “segunda venida” -esta vez como Juez, Rey y Sumo Sacerdote- y está muy cercano. Otra forma de referirse al Reino en las Escrituras es Sión, en referencia al lugar en donde será establecido. Este NO es un lugar existente hoy en el Oriente Medio, sino uno que esta preparado en el cielo para los redimidos, como dice 1 Pedro 1:4: “herencia que Dios les tiene guardada en el cielo, la cual no puede destruirse, ni mancharse, ni marchitarse”, y que descenderá sobre una “nueva tierra” glorificada en el mundo venidero/athid lavo.

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Entonces, con “nuevos cielos y una nueva tierra”, el Reino será establecido en su magnifico esplendor (de alguna manera la Sión venidera está/estará relacionada con la tierra  prometida a Abraham y su descendencia como herencia, solo que transmutada por Su Gloria). Y Dios/Elohim -’YaHWéH Justicia Nuestra’- morará con Su pueblo, el remanente de ISRAEL/JEZREEL, o ISRAEL DE DIOS. En ese día la tierra responderá al cielo y el cielo a la tierra llena de Su Gloria celestial y se hará la voluntad del Padre “así en la tierra como en el cielo”.

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¿Que nos pide Jesús?

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Que entreguemos nuestra vida -nuestro corazón- por entero a Él, esto es, que no tomemos ninguna decisión importante sin consultarlo. Y aún consultemos con Él las menos importantes. Esto quiere decir hacerlo Señor de nuestras vidas y supone la regeneración de nuestro corazón por la Presencia y acción del Espíritu Santo.

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Oración para entrar en el Reino

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Un modelo:

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“Señor te doy gracias porque viniste al mundo a morir por mí y me liberaste por tu preciosa sangre de la condenación eterna. Confieso que he dirigido mi vida sin consultarte y te he ofendido. Ahora abro la puerta de mi corazón y te recibo como mi Señor y Salvador. Ven a mi vida Jesús”

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Pueden ser estas palabras o aquellas que nazcan de un corazón arrepentido. Pídele a Jesús que venga a habitar en ti y el Espíritu Santo vendrá a tu vida y dará testimonio del Padre y del Hijo. Y te guiará a un lugar de congregación y comunión en donde puedas ser edificado por la Palabra y la partición del pan. Entonces serás un redimido, un nuevo ciudadano de la Sión celestial venidera que viene junto a nuevos cielos y nueva tierra luego de la Ira.

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Esta Sión transmutada y revestida de Gloria es el Reino de los Cielos, el eterno REINO DE ISRAEL/ JEZREEL prometido por Jesús a quienes Lo esperan.

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¡Entra ya en ese REINO rindiendo tu vida hoy al REY y  SUMO SACERDOTE venidero!

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Amén y amén.

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