“Pero este es el nuevo pacto que haré con el pueblo de Israel…
Pondré mis instrucciones en lo más profundo de ellos y las
escribiré en su corazón. Yo seré su Dios, y
ellos serán mi pueblo”
Jeremías 31, 33

MANTENIÉNDONOS FIRMES
(Devocional de D. Wilkerson)

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…Dios castigará a las naciones que atacaron a Jerusalén. Hará que se llenen de miedo, y que empiecen a pelear entre ellas mismas; ¡aun en vida se les pudrirán la carne, los ojos y la lengua!” Zacarías 14:12

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¿Quién es Jesús?

 

1) es el “Hijo de Dios” hecho carne, la imagen del Padre dada a los hombres (Col 1:15), el resplandor de Su Gloria. Es verdadero Dios y verdadero hombre y en la carne padeció todas las tentaciones, pero sin pecado.  Hablar con Él es hablar con Dios y es hablar con un Amigo.

 

2) es Dios que se dio en rescate por nuestros pecados (transgresiones a los mandamientos de Dios que nos alejan de Su Presencia). Ese rescate fue efectuado de una vez para siempre cuando murió en la cruz en nuestro lugar. Así cambió nuestras vestimentas sucias por vestimentas limpias y se llevó todas nuestras culpas -nos justificó ante el Padre, Él es nuestra justicia-. Su sangre derramada en la cruz nos limpia de todo pecado si acudimos a Él con corazón arrepentido.

 

3) es Quien nos da vida eterna, por Su resurrección de entre los muertos. Él es el primogénito de entre los muertos, el primero en ser revestido por un cuerpo glorificado e incorrupto igual al que adquirirán en la resurrección todos los que en Él creen, esperan y perseveran.

 

4) es el que viene en Su Reino para todos los que Le esperan. Esto es, para todos los que fueron lavados por la fe en Su sangre redentora derramada en la cruz. Este retorno en gloria es Su “segunda venida” -esta vez como Juez, Rey y Sumo Sacerdote- y está muy cercano. Otra forma de referirse al Reino en las Escrituras es Sión, en referencia al lugar en donde será establecido que no es un lugar que pueda observarse hoy en el Oriente Medio, sino uno que esta preparado en el Cielo. Como dice 1 Pedro 1:4: “herencia que Dios les tiene guardada en el cielo, la cual no puede destruirse, ni mancharse, ni marchitarse”. Y descenderá con Su Gloria y entonces habrá una “nueva tierra” y un nuevo mundo restaurado de toda corrupcion, el athid lavo.

 

Y así se manifestará una Sión gloriosa -Sión en Gloria-, la que le fue prometida a Abraham y su descendencia para siempre (Heb 11, 9-10; Fil 3, 20). Y Dios/Elohim -‘YaHWéH Justicia Nuestra’- morará con Su pueblo, el remanente de ISRAEL salvo por Su Palabra, que es JEZREEL. En ese día la tierra responderá al cielo y el cielo a la tierra (Os 2, 21; Mat 6, 10).

 

¿Que nos pide Jesús?

 

Que entreguemos nuestra vida -nuestro corazón- por entero a Él, esto es, que no tomemos ninguna decisión importante sin consultarlo. Y aún consultemos con Él las menos importantes. Esto quiere decir hacerlo Señor de nuestras vidas y supone la regeneración de nuestro corazón por la Presencia y acción del Espíritu Santo.

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UN MODELO DE ORACIÓN

PARA ENTRAR EN EL REINO

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Señor te doy gracias porque viniste al mundo y me liberaste de la condenación del pecado por tu muerte en la cruz. Confieso que he dirigido mi vida sin consultarte y te he ofendido. Pero ahora abro mi corazón y Te recibo como mi Señor y Salvador. Séllame con el Espíritu Santo y hazme miembro de Tu Pueblo redimido heredero del Reino prometido a Abraham y su descendencia para siempre.

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Pueden ser estas o similares palabras. Pídele a Jesús que venga a habitar en ti y el Espíritu Santo vendrá a tu vida, dará testimonio del Padre y del Hijo y te guiará a un lugar de congregación y comunión en donde puedas ser edificado por la Palabra y la Partición del Pan. Y recibir el Bautismo y otras ordenanzas de Jesucristo para Su Pueblo. Entonces serás un ciudadano de la bendita Sión celestial que existirá en un tiempo en que habrá nuevos cielos y una nueva tierra. Será el restaurado REINO DE ISRAEL -JEZREEL- que fue prometido a Abraham y su descendencia para siempre y que vendrá ciertísimamente para quienes lo esperan.

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Amén y amén

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