esperamos con mucho anhelo que él regrese… Él tomará nuestro débil cuerpo mortal
y lo transformará en un cuerpo glorioso, igual al de él
Filipenses 3, 20-21

+

+

Transcribimos completo el devocional del pastor David Wilkerson [May 19, 1931; April 27, 2011] que nos llegó hoy:  8 de mayo  del 2012:

+
+

La Biblia nos dice que cuando Cristo ascendió al cielo, Él tomó el ministerio de Sumo Sacerdote de todos los que vienen a Él por la fe. «Este hombre [Jesús], por cuanto permanece para siempre, tiene un sacerdocio inmutable» (Hebreos 7:24).


Jesús es inmutable: es el mismo ayer, hoy y siempre; mientras usted viva, Él será su Sumo Sacerdote en el cielo, intercediendo a su favor, y Él será su sumo sacerdote hasta que Usted vaya a casa para estar con Él.


Nuestro Sumo Sacerdote está sentado a la diestra del Padre, en la silla de autoridad: «Tenemos tal sumo sacerdote, que se sentó a la diestra del trono de la Majestad» (8:1). Nuestro Sumo Sacerdote tiene todo el poder y la autoridad a su disposición.


Jesús está en la presencia del Padre en este momento e intercede por nosotros. Él se enfrenta a nuestro acusador y dice: «¡Te reprendo, Satanás, este es mío, porque ha sido rociado con mi sangre. Él está seguro y su deuda ha sido pagada en su totalidad!» No obstante, creo que aun hay más para aprender sobre el maravilloso ministerio de nuestro Sumo Sacerdote a favor nuestro.


Era el deber y el privilegio del sumo sacerdote, en el Antiguo Testamento, venir desde el lugar santísimo y bendecir a la gente. El Señor dijo a Moisés: » «Habla con Aarón y sus hijos, y diles que de esta manera bendecirán a los hijos de Israel. Les dirán:

+

«¡Que el Señor te bendiga, y te cuide! ¡Que el Señor haga resplandecer su rostro sobre ti, y tenga de ti misericordia! ¡Que el Señor alce su rostro sobre ti, y ponga en ti paz!» (Números 6:23-26).

+

En otras palabras, después de que el sumo sacerdote llevaba la sangre al lugar santísimo la rociaba en el propiciatorio, luego agitaba el incienso, entonces debía salir frente al pueblo y bendecirlo.


Este es el ministerio inmutable de nuestro Sumo Sacerdote, Jesús dice: «Yo te cubriré con mi sangre. Voy a interceder por ti ante el Padre y saldré y te bendeciré.»


Cuando el sacerdote del Antiguo Testamento hablaba esta bendición sobre el pueblo, no era sólo un deseo; él no dijo: «Te deseo paz. Deseo que el Señor haga brillar su rostro de ti.» No, la bendición era respaldada por todo el poder de Dios (ver Números 6:27). Del mismo modo, cuando Jesús nuestro Sumo Sacerdote nos bendice, no sólo desea nuestro bien. Él pronuncia su bendición con autoridad y ¡está hecho!
+
+

Read this devotion online: http://www.worldchallenge.org/es/node/18137?src=devo-email
+
+