esperamos con mucho anhelo que él regrese… Él tomará nuestro débil cuerpo mortal
y lo transformará en un cuerpo glorioso, igual al de él
Filipenses 3, 20-21


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Transcribimos completo el devocional del pastor David Wilkerson del 6 de octubre del 2010:

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El tema de acción de gracias me vino recientemente durante un tiempo de grandes cargas personales. Ese tiempo, el edificio de nuestra iglesia necesitaba ser reparado extensamente. Los problemas de los feligreses se estaban acumulando. Todas las personas que yo conocía estaban pasando por alguna prueba. Y yo estaba sintiendo la carga de todo esto.


Fui a mi oficina y me senté, y comencé a sentir lástima por mí mismo. Comencé a quejarme a Dios: “Señor, ¿cuánto tiempo me tendrás en este fuego? ¿Cuánto tiempo tengo que orar sobre estas cosas para que tú hagas algo? ¿Cuándo me vas a responder, Señor?”


De repente, el Espíritu Santo cayó sobre mí – y me sentí avergonzado. El Espíritu susurró a mi corazón, “Sólo empieza a agradecerme ahora mismo, David. Tráeme un sacrificio de acción de gracias – por todas las cosas pasadas que he hecho por ti, y por lo que voy a hacer en el futuro. ¡Dame una ofrenda de acción de gracias – y súbitamente todas las cosas se verán diferentes!”


Esas palabras se establecieron en mi espíritu. Pero yo pensé: “¿Qué quiere decir el Señor con ‘un sacrificio de acción de gracias’?” Yo busqué esta frase en las Escrituras y me asombré de las referencias que encontré:


-> Ofrezcan sacrificios de alabanza, y publiquen sus obras con júbilo”
(Salmo 107:22).


-> Te ofreceré sacrificio de alabanza, e invocaré el nombre de Jehová.”
(Salmo 116:17).


-> Lleguemos ante su presencia con alabanza; aclamémosle con cánticos”
(Salmo 95:2).


-> Entrad por sus puertas con acción de gracias, por sus atrios con alabanzas; alabadle, bendecid su nombre” (Salmo 100:4).


Vivimos en los días en que nuestro sumo sacerdote Jesús, ya ha presentado al Padre el sacrificio de su propia sangre para hacer expiación por nuestros pecados. Cristo ha borrado todas nuestras trasgresiones, para que nunca sean recordadas en contra nuestra. Así que el trabajo de expiación ya está terminado.


Pero, al igual que los Israelitas, debemos de entrar a los atrios del Señor como dice el Salmo 100 – con acción de gracias y alabanza. Y debemos de traer la ofrenda de nuestros labios. “Llevad con vosotros palabras de súplica, y volved a Jehová, y decidle: Quita toda iniquidad, y acepta el bien, y te ofreceremos la ofrenda de nuestros labios” (Oseas 14:2). El verdadero significado de la última frase en Hebreo es, “Te ofreceremos novillos tiernos, aun nuestros labios.”


Nuestra ofrenda de acción de gracias debe de ser hecha con lo que traemos – una ofrenda de nuestros labios o voces. Dios está diciendo, “Trae a mi presencia tus palabras de acción de gracias. ¡Habla, canta tus alabanzas para mí!”


Ya no tenemos que traer a Dios sacrificios de sangre ni ofrendas de plata ni de oro para expiación. En lugar de eso, debemos traerle a él un sacrificio de alabanza y acción de gracias de nuestros labios: “Ofrezcamos siempre a Dios, por medio de él sacrificio de alabanza, es decir, fruto de labios que confiesan su nombre” (Hebreos 13:15). ¡El “fruto de labios” es gratitud, agradecimiento!



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