«… nuestros cuerpos… no pueden heredar el reino de Dios… Pero…
seremos transformados!  Sucederá en un instante… cuando
se toque la trompeta… los que hayan muerto resucitarán
para vivir por siempre. Y… los que estemos vivos,
también seremos transformados…»
1 Corintios 15, 49-53

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…Dios castigará a las naciones que atacaron a Jerusalén. Hará que se llenen de miedo, y que empiecen a pelear entre ellas mismas; ¡aun en vida se les pudrirán la carne, los ojos y la lengua!” Zacarías 14:12

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Transcribimos completo el devocional del pastor David Wilkerson [May 19, 1931; April 27, 2011] que nos llegó hoy: 13  de enero del 2012:

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“Los que descienden al mar en naves y hacen negocio sobre las grandes aguas, han visto las obras del Señor y sus maravillas en lo profundo. Pues El habló, y levantó un viento tempestuoso que encrespó las olas del mar. Subieron a los cielos, descendieron a las profundidades, sus almas se consumían por el mal. Temblaban y se tambaleaban como ebrios, y toda su pericia desapareció”(Salmo 107:23-27).


En este salmo, la expresión “y toda su pericia desapareció” nos habla de marineros que no encuentran su sabiduría de hombres de mar; que están en la cubierta del barco en un mar agitado por la tormenta, donde las olas gigantes llevan la nave hasta el cielo y luego la dejan caer hasta el fondo; donde los fuertes vientos lanzan el barco hacia adelante y hacia atrás, y ellos se tambalean por la cubierta como borrachos.


Las velas del barco están rasgadas y andrajosas. Poderosas olas, una tras otra, se estrellan contra la cubierta. Los marineros tienen que luchar sólo para mantenerse de pie. Parece ser que los marineros han llegado a su final y se encuentran en total desesperación. Están indefensos, vulnerables ante el poder de la naturaleza, no pueden detener la tormenta. Son incapaces de salvarse a sí mismos.


Estos marineros han llegado al estado de ánimo conocido como “al punto de la locura.” Esta enfermedad afecta a todos los cristianos en un momento u otro. Simplemente significa: “Perder o agotar cualquier planeación o ejecución posible que conlleve a una salida a un conflicto.” En resumen, no hay escape, no hay ayuda, no hay liberación, mas que en Dios mismo.


“En su angustia clamaron al Señor, y él los sacó de su aflicción. Cambió la tempestad en suave brisa: se sosegaron las olas del mar. Ante esa calma se alegraron, y Dios los llevó al puerto anhelado.”(Salmo 107:28-30).


¿Cuándo fue detenida la tormenta para los marineros en el Salmo 107? ¿Cuándo Dios los llevó al puerto seguro que deseaban? Primeramente, los marineros llegaron al punto de la locura y renunciaron a toda esperanza o ayuda humana. Ellos dijeron: “No hay manera de que podamos salvarnos a nosotros mismos. ¡Nadie en la tierra nos puede sacar de esto!”


Segundo, ¡ellos clamaron al Señor en medio de sus problemas y recurrieron solamente a Él!
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