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“Cada uno de ustedes debe arrepentirse de sus pecados y volver a Dios, y ser bautizado en el nombre
de Jesucristo para el perdón de sus pecados. Entonces recibirán el regalo del Espíritu Santo.
Esta promesa es para ustedes, para sus hijos y para la gente en el futuro lejano, es
decir, para todos los que han sido llamados por el Señor nuestro Dios”
Hechos 2, 38-39


…Dios castigará a las naciones que atacaron a Jerusalén. Hará que se llenen de miedo, y que empiecen a pelear entre ellas mismas; ¡aun en vida se les pudrirán la carne, los ojos y la lengua!” Zacarías 14:12

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Transcribimos completo el devocional del pastor David Wilkerson [May 19, 1931; April 27, 2011] que nos llegó hoy: 13  de enero del 2012:

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“Los que descienden al mar en naves y hacen negocio sobre las grandes aguas, han visto las obras del Señor y sus maravillas en lo profundo. Pues El habló, y levantó un viento tempestuoso que encrespó las olas del mar. Subieron a los cielos, descendieron a las profundidades, sus almas se consumían por el mal. Temblaban y se tambaleaban como ebrios, y toda su pericia desapareció”(Salmo 107:23-27).


En este salmo, la expresión “y toda su pericia desapareció” nos habla de marineros que no encuentran su sabiduría de hombres de mar; que están en la cubierta del barco en un mar agitado por la tormenta, donde las olas gigantes llevan la nave hasta el cielo y luego la dejan caer hasta el fondo; donde los fuertes vientos lanzan el barco hacia adelante y hacia atrás, y ellos se tambalean por la cubierta como borrachos.


Las velas del barco están rasgadas y andrajosas. Poderosas olas, una tras otra, se estrellan contra la cubierta. Los marineros tienen que luchar sólo para mantenerse de pie. Parece ser que los marineros han llegado a su final y se encuentran en total desesperación. Están indefensos, vulnerables ante el poder de la naturaleza, no pueden detener la tormenta. Son incapaces de salvarse a sí mismos.


Estos marineros han llegado al estado de ánimo conocido como “al punto de la locura.” Esta enfermedad afecta a todos los cristianos en un momento u otro. Simplemente significa: “Perder o agotar cualquier planeación o ejecución posible que conlleve a una salida a un conflicto.” En resumen, no hay escape, no hay ayuda, no hay liberación, mas que en Dios mismo.


“En su angustia clamaron al Señor, y él los sacó de su aflicción. Cambió la tempestad en suave brisa: se sosegaron las olas del mar. Ante esa calma se alegraron, y Dios los llevó al puerto anhelado.”(Salmo 107:28-30).


¿Cuándo fue detenida la tormenta para los marineros en el Salmo 107? ¿Cuándo Dios los llevó al puerto seguro que deseaban? Primeramente, los marineros llegaron al punto de la locura y renunciaron a toda esperanza o ayuda humana. Ellos dijeron: “No hay manera de que podamos salvarnos a nosotros mismos. ¡Nadie en la tierra nos puede sacar de esto!”


Segundo, ¡ellos clamaron al Señor en medio de sus problemas y recurrieron solamente a Él!
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