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“Solo yo puedo predecir el futuro antes que suceda. Todos mis planes se cumplirán… llamaré a una veloz
ave de rapiña desde el oriente, a un líder de tierras lejanas, para que venga y haga lo que
le ordeno. He dicho lo que haría, y lo cumpliré. Pues estoy listo para rectificar todo…
Estoy listo para salvar a Sión y mostrarle mi gloria a Israel”
Isaías 46: 10-13


…Dios castigará a las naciones que atacaron a Jerusalén. Hará que se llenen de miedo, y que empiecen a pelear entre ellas mismas; ¡aun en vida se les pudrirán la carne, los ojos y la lengua!” Zacarías 14:12

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Transcribimos completo el devocional del pastor David Wilkerson del 7 de abril del 2011:

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“Ellos proclamarán con entusiasmo la memoria de tu mucha bondad, y cantarán con gozo de tu justicia.” (Salmo 145:7)


No podemos negar que Dios pide alabanza por todas sus excelencias, pero somos especialmente llamados a alabarlo por su bondad.


Note que el salmista insiste en grandes alabanzas al recordar la bondad del Padre. En hebreo el “proclamar con entusiasmo” se vincula a un gran brote de agua proveniente de una fuente.


En el Salmo 107:8-9, David escribe: “¡Oh, que los hombres alaben al Señor por su bondad, y por sus maravillas para con los hijos de los hombres! Porque sacia al alma menesterosa, y llena el alma hambrienta”.


Esta verdad de alabar a Dios por la bondad que ha mostrado en el pasado toca mi corazón y me condujo a hacer lo mismo que David. Somos llamados a celebrar su bondad.


David habla abiertamente de la bondad de Dios: El es proclive a ser misericordioso al simpatizar con nuestra aflicción y miseria. David toma de Éxodo 34:6, cuando Dios habla a Moisés: “El Señor pasa por delante de el, y exclama: El Señor, El Señor Dios, misericordioso y clemente, tardo para la ira y grande en misericordia y verdad.”


Amado, mire hacia atrás en el pasado y recuerde lo bueno que el Señor ha sido con usted. Recuerde que, a través de todo, sus misericordias nunca fallaron. Estoy encontrando placer en alabar a Dios por todas las cosas, especialmente por su bondad. No solo por la bondad del pasado, sino por la que veo diariamente, la bondad que veo a mi alrededor ahora, en el presente.


“Ciertamente el bien y la misericordia me seguirán todos los días de mi vida, y habitarán en la casa del Señor para siempre” (Salmo 23:6).

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Read this devotion online: http://www.worldchallenge.org/es/node/12955


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