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“Entonces serán completos con toda la plenitud de la vida y el poder que proviene de Dios. Y ahora, que
toda la gloria sea para Dios, quien puede lograr mucho más de lo que pudiéramos pedir o
incluso imaginar mediante su gran poder, que actúa en nosotros. ¡Gloria a él en
la iglesia y en Cristo Jesús por todas las generaciones desde
hoy y para siempre! Amén”
Efesios 3:20-21


…Dios castigará a las naciones que atacaron a Jerusalén. Hará que se llenen de miedo, y que empiecen a pelear entre ellas mismas; ¡aun en vida se les pudrirán la carne, los ojos y la lengua!” Zacarías 14:12

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Colaboración de

Juan José Fernández Granados

Ministerio Luz a las naciones

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Dios está buscando VERDADEROS adoradores, hombres y mujeres que amen a Dios sobre todas las cosas, por tanto ser un adorador en espíritu y en verdad debería ser nuestra prioridad, debería ser nuestro principal anhelo.


Hemos sido llamados a ser adoradores, el llamamiento más alto que tenemos es ser adoradores, ser un adorador es más importante que cualquier otra cosa.


La adoración que los ángeles ofrecen al Padre es muy diferente a nuestra adoración. Los ángeles no pueden cantar de la sangre de Yeshua porque NO han experimentado el poder de la sangre del Mesías, ellos NO han sido redimidos por la sangre de Yeshua, No han sido limpiados ni justificados por la sangre del Mesías, los ángeles tampoco pueden cantar de la gracia de Dios que nos trajo salvación y vida eterna, no pueden del poder del Espíritu Santo… por eso nuestra adoración es mucho más profunda y significativa para Dios.


“Después miré, y he aquí el Cordero
estaba en pie sobre el monte de Sion,
y con él ciento cuarenta y cuatro mil,
que tenían el nombre de él
y el de su Padre escrito en la frente.

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Y cantaban un cántico nuevo delante del trono,
y delante de los cuatro seres vivientes,
y de los ancianos; y nadie podía aprender el cántico”
(Apocalipsis 14:1-5)


Hay dos momentos donde nuestra adoración es más profunda e intensa: en el valle y en el monte.


En el valle es cuando, más que nunca, debemos levantar nuestra voz en adoración. Cuando los problemas nos rodean, cuando se levanta la tormenta en nuestras vidas es cuando una adoración profunda puede brotar de nuestro corazón. De igual forma, cuando Dios nos colma de bendición y vemos su gloria es cuando nuestra adoración es más intensa y significativa.

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Cuando adoramos a Dios en lo alto del monte o en lo profundo del valle, nuestra adoración alcanza un nivel de pureza y de intensidad que de otra forma no podría lograr.


Normalmente el hombre tiende a olvidarse de Dios cuando todo va bien, es decir, en el monte o cuando tiene serios problemas, es decir en el valle.


Muchas veces cuando estamos en el valle en vez de dar a Dios adoración empezamos a quejarnos y a echarle la culpa de nuestra situación y en otras ocasión cuando estamos en el monte, cuando todo nos va bien nos olvidamos de Dios, nos olvidamos de la Biblia, nos olvidamos de la Iglesia.


Y Dios espera que nosotros le adoremos cuando todo va bien y cuando todo va mal porque es en esos momentos donde realmente demostramos nuestro amor a Dios y donde nuestra adoración alcanza niveles de profundidad que de otra manera no podría alcanzar.


Es muy fácil para los ángeles adorar a Dios porque éstos están en su presencia contemplando su Gloria y su Majestad. Su situación es perfecta, por eso la adoración angelical toca el corazón de Dios hasta cierto punto.


Cuando el hombre en medio de sus batallas y oscuridad da adoración a Dios, Dios hace callar a sus ángeles para escuchar la adoración que sale de un corazón que le ama a pesar de todo, este tipo de adoración es más profunda, autentica y significativa a los ojos de Dios.


Nuestra adoración en el valle de nuestras vidas toca el corazón del Padre profundamente. Cuando en medio de nuestros problemas le adoramos, traemos gozo y alegría al corazón de Dios y cuando hay gozo y alegría en el corazón de Dios es cuando nosotros somos fuertes en El.


“No os entristezcáis, porque la alegría
del SEÑOR es vuestra fortaleza.”
(Nehemías 8:10b)


Nuestra adoración atrae a Dios, Dios es tocado cuando le adoramos, cuando expresamos nuestro amor por El. La adoración en el monte, es decir, cuando atravesamos situaciones favorables, la podemos ver en la vida de Daniel:


“Entonces el secreto fue revelado a Daniel
en visión de noche,… Y Daniel habló y dijo:
Sea bendito el nombre de Dios de siglos en siglos,
porque suyos son el poder y la sabiduría. …
El revela lo profundo y lo escondido;
conoce lo que está en tinieblas,
y con él mora la luz. A ti, oh Dios de mis padres,
te doy gracias y te alabo, ….”
(Daniel 2:19-23)


La adoración en el valle, es decir, cuando atravesamos situaciones difíciles, la podemos ver en la vida de Ana:


“Y ella dijo: ¡Oh, señor mío!…
yo soy aquella mujer que estuvo aquí junto a ti
orando a YaHWéH.
Por este niño oraba, y YaHWéH
me dio lo que le pedí.
Yo, pues, lo dedico también a YaHWéH
todos los días que viva, ..
Y adoró allí a YaHVéH”
(I Samuel 1:26;2:1-10)


El Rey David era un adorador, era un hombre conforme al corazón de Dios y entendía la importancia de adorar a Dios en el valle y en el monte.


Dios había puesto un cántico de alabanza en el corazón de David y nadie pudo robar ese cántico de su corazón. Si el diablo hubiera podido robarle el cántico al Rey David, el rey David hubiera sido derrotado. Y por eso pudo escribir una colección de adoración -los salmos- que puede confortarnos en el valle y guiarnos en la exaltación del nombre de YaHWéH en el monte.


Cuando estábamos en el mundo sin el Señor teníamos una canción, pero esa canción era una canción que expresaba nuestras frustraciones, nuestros desengaños, nuestros fracasos, pero cuando nos convertimos Dios puso una nueva canción en nuestras vidas, una canción de fe, de amor, de esperanza de victoria… no debemos permitir que el diablo nos robe la canción que Dios nos ha dado, no debemos permitir que las circunstancias de la vida nos roben la canción que Dios ha puesto en nuestro corazón, si nos roban la canción estamos perdidos.

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