“En los días venideros —dice el Señor—, el pueblo de Israel
volverá a su hogar junto con el pueblo de Judá. Llegarán
llorando en busca del Señor su Dios. Preguntarán por el
camino a Jerusalén y emprenderán el regreso a su
hogar. Se aferrarán al Señor con un pacto
eterno que nunca se olvidará”
Jeremias 50, 4-5

EEUU, JERUSALEN Y UN ACTO DE JUSTICIA

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…Dios castigará a las naciones que atacaron a Jerusalén. Hará que se llenen de miedo, y que empiecen a pelear entre ellas mismas; ¡aun en vida se les pudrirán la carne, los ojos y la lengua!” Zacarías 14:12

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Leemos en Isaías 62:11-12:

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“Decid a la hija de Sión que ya viene su Salvador;
he aquí su recompensa con él…
Y los llamarán Pueblo Santo,
Redimidos de YaHWéH”

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en donde “hija de Sión” es un colectivo plural ya que se dice “los llamarán”, en plural, y “Pueblo Santo” que también es un colectivo plural. La “hija de Sión” son también los “redimidos de YaHWéH”, no puede ser mas claro. Y vemos que le viene “su Salvador” que en el contexto profético no puede ser otro que Jesús/Yeshua, la Salvación de YaHWéH.

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De modo que todos quienes hemos recibido a Jesús/Yeshua como Señor y Salvador, que fuimos redimidos por Su Sangre por fe y andamos en fidelidad, somos la “hija de Sión”.

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También se identifica a los cristianos con el “monte Sión” en el precioso manojo de afirmaciones de Hebreos 12: 22-23:

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“…os habéis acercado al monte Sión,
a la ciudad del Dios vivo…
a la compañía de muchos millares de ángeles,
a la congregación de los primogénitos
que están inscritos en los cielos”
(v. 22-23)

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En donde los “primogénitos”…“que están inscritos en los cielos” no pueden ser otros que los redimidos, el Pueblo Santo, es decir, los cristianos fieles ya que en el versículo siguiente (v. 24) se menciona que en el “monte Sión” estaremos en eterna compañía de: “Jesús, Mediador del nuevo pacto…”. Sabemos que la expresión “monte” significa en lenguaje profético una organización con autoridad y propósito. Y el “monte Sión” es la iglesia de Jesús/Yeshua de todos los tiempos. Y porque pertenecemos al “monte Sión” es que podemos estar seguros de que la Ira de YaHWéH no nos tocará en el día final como se dice en Joel 2:32:

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“porque en el monte Sión… habrá salvación”

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También a este respecto leemos en Apocalipsis 14:1:

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“Después miré, y vi que el Cordero estaba
de pie sobre el monte de Sión, y con él
ciento cuarenta y cuatro mil que tenían
el nombre de él y el de su Padre
escrito en la frente”

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En donde vemos al Cordero Redentor “de pie” ¿en donde?: “sobre el monte Sión”. Y junto a Él las primicias de los redimidos marcados en sus frentes. Este grupo representa al ISRAEL DE DIOS compuesto por el remanente redimido de las doce tribus de ISRAEL -este grupo es llamado también en la profecía JEZREEL-.

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+Otro pasaje muy conocido en donde se menciona a la “hija de Sión” se encuentra en Zacarías 2:10:

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“Canta y alégrate, hija de Sión;
porque he aquí vengo,
y moraré en medio de ti,
ha dicho YaHWéH”

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El Reino será muy diferentes a los días de Moisés en que éste se encontraba “cara a cara” con YaHWéH en ocasiones especiales y transmitía Sus Palabras al pueblo. No será así en los días del Reino venidero: ¡Él estará en medio de nosotros todo el tiempo, eternamente!.

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Y por eso la Jerusalem venidera se llamará  AQUÍ HABITA EL SEÑOR” (Eze 48, 35).

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+Los cristianos somos la “hija de Sión”, también llamada en otros pasajes “virgen hija de Sión” -o “hija de Sión” restaurada a su pureza original-. Somos la Novia del Cordero y futura Esposa de YaHWéH tomada del desierto de las naciones para ser re-introducida por Él mismo en la tierra de la cual echó a nuestros ancestros los “hijos de Israel/casa de Israel” por su rebeldía. Por eso se dice en Jeremías 3:14:

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“Convertíos, hijos rebeldes…
porque yo soy vuestro esposo…
y os introduciré en Sión”

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Y esta Sión venidera, hogar de YaHWéH y Su Pueblo Santo rescatado de las naciones, será una “nueva tierra” transfigurada/transmutada por Su Gloria y por eso tendrá naturaleza celestial, como nuestros cuerpos resucitados para gozar de vida eterna en Su Presencia.

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Amen y amen

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