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“Entonces serán completos con toda la plenitud de la vida y el poder que proviene de Dios. Y ahora, que
toda la gloria sea para Dios, quien puede lograr mucho más de lo que pudiéramos pedir o
incluso imaginar mediante su gran poder, que actúa en nosotros. ¡Gloria a él en
la iglesia y en Cristo Jesús por todas las generaciones desde
hoy y para siempre! Amén”
Efesios 3:20-21


…Dios castigará a las naciones que atacaron a Jerusalén. Hará que se llenen de miedo, y que empiecen a pelear entre ellas mismas; ¡aun en vida se les pudrirán la carne, los ojos y la lengua!” Zacarías 14:12


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navidad/2013

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En medio de lluvias y brutales borrascas se vio algo quizás más terrible que los desastres naturales durante las festividades navideñas europeas. Fue en la majestuosa catedral de Colonia en donde una militante antiaborto se quitó de pronto abrigo y velo, saltó al altar y gritando consignas mostró su torso desnudo. Estamos acostumbrados a esto, ya pasó antes, pero esta vez el impacto fue lo que llevaba inscripto en su cuerpo “YO SOY DIOS”. No pude menos que recordar 2 Tesalonicenses 2:4:

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“Ese hombre maligno está en contra de todo
lo que se llama dios o de todo
a lo que se le rinde culto.
Incluso entra en el templo de Dios
y se queda ahí haciéndose pasar por Dios”

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Sin duda detrás de esta joven estuvo el maligno que nos avisa que esta pronto para el asalto final.


En concordancia con esto, en el municipio coruñense de Muxía, el ancestral santuario de A Virxe da Barca (La Virgen de la Barca) fue fulminado por un rayo y todo en su interior calcinado.


Y también durante estas navidades europeas se quemaron pesebres (retablos) o se robaron imágenes de ellos, y hubo otras manifestaciones “progresistas” en iglesias reclamando el “derecho” a exterminar una vida ajena en total indefensión. Pero lo ocurrido en la majestuosa catedral de Colonia cuya construcción tomó 800 años -¡cuatro veces más que el tiempo de existencia independiente de los países latinoamericanos!- y además sobrevivió a las bombas de la II Guerra Mundial, fue mas allá de lo habitual.


Es seguro que el fulminante calcinamiento venido de lo Alto de un santuario que es referencia de la “cuna de la cristiandad·”, dedicado a la Virgen, estuvo relacionado con esa blasfemia en la catedral de Colonia. Fue una señal de que Él no va a dejar pasar por alto estas ofensas, que toma nota, y que se reserva el castigo final ya decretado para el momento oportuno. Vienen tiempos de persecución permitida, de templos arrasados. En el versículo anterior al citado se nos dice:

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“Que nadie los engañe en ninguna manera, porque no vendrá sin que primero venga la apostasía y sea revelado el hombre de pecado, el hijo de perdición”

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esto es, el apóstol Pablo alerta: “– la apostasía es el duro e ineludible pasaje hacia la Luz, ¡no se engañen!, primero tienen que extenderse las obras del mal sobre la tierra, espérenlas con sabiduría, luego verán la Gloria de Dios”.

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Habrá desastres naturales y blasfemias mayores todavía, ¡mucho mayores!, pero Dios extiende Sus brazos a los escogidos. Vivos o muertos somos de Él. Dice la Palabra: “el remanente será salvo; porque el Señor ejecutará su sentencia sobre la tierra en justicia y con prontitud” (Romanos 9:27-28). Se ha dado vía libre a la apostasía con permiso del Altísimo, viene la noche en que no podremos trabajar.

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¡Maranhata, Ven Jesús!

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