“En los días venideros —dice el Señor—, el pueblo de Israel
volverá a su hogar junto con el pueblo de Judá. Llegarán
llorando en busca del Señor su Dios. Preguntarán por el
camino a Jerusalén y emprenderán el regreso a su
hogar. Se aferrarán al Señor con un pacto
eterno que nunca se olvidará”
Jeremias 50, 4-5

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…Dios castigará a las naciones que atacaron a Jerusalén. Hará que se llenen de miedo, y que empiecen a pelear entre ellas mismas; ¡aun en vida se les pudrirán la carne, los ojos y la lengua!” Zacarías 14:12

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Transcribimos completo el devocional del pastor David Wilkerson [May 19, 1931; April 27, 2011] que nos llegó hoy: 13 de febrero del 2012:

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Las aflicciones nos enseñan a postrarnos  y a clamar al Señor cuando nos encontramos en problemas y dificultades.


“Conozco, Jehová, que tus juicios son justos y que conforme a tu fidelidad me afligiste.” (Salmo 119:75).  David está diciendo, “Señor, yo sé por qué tú me afligiste. Tú viste que cuando todo marchaba bien, yo me alejé, empecé a perder interés, y por tanto, permitiste que tribulación viniera a mí. Tú sabías que ésta doblegaría mis rodillas y me quebrantaría. ¡Mi aflicción  fue evidencia de tu fidelidad para conmigo!”


Conozco a mucha gente que ha tenido que pelear contra terribles ataduras en sus vidas—drogas, alcohol, tabaco -y tentaciones diarias. Sin embargo, yo le digo a toda esta gente: “Dios tiene cuidado de usted. Él  sabe la miseria por la que usted está pasandoy  solamente Él  puede librarlo.”


El Señor no le dice a usted constantemente, “Eres miserable por lo que has hecho. Me has fallado y ahora estás pagando el precio.” ¡No! Usted no le sirve a un Dios como ese. Usted le sirve a un padre amoroso que siente su dolor desde el primer momento en que usted se afligió. No importa cómo usted inició su aflicción, Dios se duele con usted y quiere librarlo.


Usted puede pensar que Dios no lo está ayudando para nada, pero desde el primer momento en  el que Él escuchó su clamor, Dios entró en acción. Deje mostrarle lo anterior:


“Dios oyó el gemido de ellos y se acordó de su pacto con Abraham, Isaac y Jacob. Y miró Dios a los hijos de Israel, y conoció su condición.” (Éxodo 2:24-25). Aquí la palabra conoció significa, “Él empezó a actuar.” Dios escuchó su clamor y empezó a tomar acción en su lugar.


“Claman los justos, y Jehová oye y los libra de todas sus angustias.” (Salmo 34:17). Toda vez que usted se postra sobre sus rodillas, Dios inmediatamente obra en su lugar.
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