“Pero traed a la memoria los días pasados, en los cuales, después de haber sido iluminados,
sostuvisteis gran combate de padecimientos…y el despojo de vuestros bienes sufristeis con gozo,
sabiendo que tenéis en vosotros una mejor y perdurable herencia en los cielos.”
Hebreos 10: 32,34

…Dios castigará a las naciones que atacaron a Jerusalén. Hará que se llenen de miedo, y que empiecen a pelear entre ellas mismas; ¡aun en vida se les pudrirán la carne, los ojos y la lengua!” Zacarías 14:12

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“Ensancha el sitio de tu tienda,
y las cortinas de tus habitaciones
sean extendidas; no seas escasa…
Porque te extenderás a la mano derecha
y a la mano izquierda;
y tu descendencia heredará naciones,
y habitará las ciudades asoladas.


No temas, pues no serás confundida;
y no te avergüences,
porque no serás afrentada,
sino que te olvidarás de la vergüenza
de tu juventud,
y de la afrenta de tu viudez
no tendrás más memoria

Porque tu marido es tu Hacedor;
YaHVéH de los ejércitos es su nombre…”
Isaías 54:2-5


“Porque tu tierra devastada,
arruinada y desierta,
ahora será estrecha por la multitud
de los moradores…
Aun los hijos de tu orfandad
dirán a tus oídos:
“Estrecho es para mí este lugar;
apártate,  para que yo viva en él”.
Isaías 49:19- 20


En estos pasajes se habla del “ensanchamiento” de una tienda, en referencia al restaurado “Tabernáculo de David” en el inicio del mundo venidero/athid lavo para incluir a los retornados -después de 70 generaciones de destierro- “hijos de la desamparada” o “hijos de tu orfandad”. El Tabernáculo restaurado -el Reino de los Cielos- será mas amplio que el original (1). Y se menciona la “afrenta de tu viudez”, es decir, el rechazo que sufrió el norteño “reino de Israel” de parte de YaHWéH, su Marido (Isaías 54:5), por causa de su apostasía. Y en este lenguaje profético se afirma que la desterrada y avergonzada -”viuda”- será de nuevo recibida en su tierra sin que tenga de que avergonzarse. Y tantos serán los “hijos de tu orfandad” que ellos dirán a su retorno “estrecho es para mi este lugar”.


Esto envuelve un misterio: el trigo de las “iglesias de Cristo” es la NOVIA del Cordero que al acudir a las prometidas “bodas” celestiales se convertirá de nuevo en ESPOSA de su Hacedor, así como Oseas tomó de nuevo a la prostituta Gomer como esposa fiel para siempre. Y este drama profético de esposa-rechazada-por-su-prostitución a esposa-santa-fiel-para-siempre, habla del proceso de excomunión y rescate de la descendencia del norteño “reino de Israel” que hoy se congrega en las iglesias de Cristo. Y tantos serán los purificados -salvos o santos- durante los siglos de la gracia que quedará chico a su retorno el territorio en que vivían sus antepasados hasta el momento de su destierro en el año 722 a.C..


Esta descendencia santa de los “hijos de Israel”/”casa de Israel”/”Efraín” -lavados por la sangre del Cordero- son llamados “hijos del Dios Viviente” en Oseas 1:10, lo que demuestra que ellos son los cristianos, los nacidos de lo Alto, los redimidos de hoy y de todos los siglos de la gracia que vuelven como Esposa retomada por YaHWéH, seducida en el desierto de las naciones, a la Sión gloriosa del mundo venidero/athid lavo.



(1) El Reino de los Cielos/Reino de Dios venidero -el profetizado levantamiento del “Tabernáculo de David” del AT (Amos 9:11)- será establecido por el Mesías de ISRAEL luego de Su retorno en un territorio transformado/transmutado por Su Gloria que hará olvidar para siempre las heridas de las guerras que hoy lo desfiguran. Este Reino mesiánico venidero incluirá dentro de sus límites -aunque en una geografía restaurada y sin la caracterización política de hoy- además del territorio del Estado de Israel actual, a la suma de territorios de las hoy llamadas “Cisjordania” y “Gaza”, mas el Líbano, Siria, parte de Jordania, y parte del actual Irak (Ezequiel 48).

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