“El camino  antiguo, con leyes grabadas en piedra, conducía a la muerte, aunque
comenzó con tanta gloria que el pueblo de Israel no podía mirar la cara de Moisés.
Pues su rostro brillaba con la gloria de Dios… ¿No deberíamos esperar mayor gloria
dentro del nuevo camino, ahora que el Espíritu Santo da vida”
2 Corintios 3, 7-8

“…Dios castigará a las naciones que atacaron a Jerusalén. Hará que se llenen de miedo, y que empiecen a pelear entre ellas mismas; ¡aun en vida se les pudrirán la carne, los ojos y la lengua!” Zacarías 14:12

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“¿Pero no sabías que soy yo, el Señor,
quien ha dispuesto todas estas cosas?
Desde tiempos antiguos
lo había planeado,
y ahora lo he realizado…”
Isaías 37:26

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Cuando nuestro Señor enumeró a sus discípulos los eventos que precederían a su venida les dijo así:


“Mas cuando oigáis de guerras
y de rumores de guerras, no os turbéis,
porque es necesario que suceda así…”
(Marcos 13:7)


Y en los pasajes concordantes del evangelio de Lucas y Mateo leemos:


“porque es necesario que estas cosas
acontezcan primero…”.


Y en Daniel 9:26 leemos:


“aun hasta el fin habrá guerra;
las desolaciones están determinadas”.


Todos estos pasajes -que tanto conocemos y citamos- tienen un trasfondo común en el que se concluye naturalmente que las guerras de los últimos días forman parte del Propósito de redención final de Dios/Elohim –YaHWéH-. Esto es: no suceden fuera de Su control o sin Su consentimiento, no lo toman por sorpresa: esta determinado que sucedan. ¿Y porque nos vamos a escandalizar de estas cosas nosotros, los que estamos bajo su cuidado amoroso, si fuimos prolijamente avisados? Si alguna duda queda de que la guerra de los días finales es funcional al Propósito de YaHWéH podemos leer en Isaías 32:13:


“YaHWéH saldrá como gigante,
y como hombre de guerra despertará celo;
gritará, voceará, se esforzará sobre sus enemigos”.


O releer Miqueas 5:9:


“Tu mano se alzará sobre tus enemigos,
y todos tus adversarios serán destruidos”.


O Jeremías 30: 23-24


”He aquí, la tempestad de YaHWéH sale con furor;
la tempestad que se prepara,
sobre la cabeza de los impíos reposará.
No se calmará el ardor de la ira de YaHWéH,
hasta que haya hecho y cumplido
los pensamientos de su corazón;
en el fin de los días entenderéis esto”.


Estos son pasajes para nuestros días  ¿para cuales serían sino para estos? Son pasajes que nos anuncian el fin de la humanidad impía victima -entre otras cosas- de la guerra ¿acaso no vemos hoy en todos los frentes el crecimiento desmedido de la impiedad?  ¿puede haber “paz” en estas condiciones?. “En los últimos días entenderéis esto” dice nuestro Señor Jesús/Yeshua –el Rey que viene- a sus discípulos y por extensión a nosotros.  ¡Y estos son los días para recibir esa Palabra!.


Muchos cristianos de hoy -y algunos lideres cristianos de influencia universal– hacen un continuo llamado por la “paz del mundo” en la honesta convicción de que esta es la voluntad de Dios/Elohim -YaHWéH- para hoy. Pero está escrito que no hay oración o espíritu de reconciliación que salve a este mundo. A los creyentes nos es imperioso anunciar mas que nunca la “viva esperanza” del mundo de Paz y Justicia venidero, que está mas allá de este: “mi Reino no es de este mundo” dijo Jesús/Yeshua, y nosotros pertenecemos a ese “Su Reino” que no puede ser establecido aquí y al cual solo accederá un remanente de todos los pueblos de la tierra. Un “rebaño pequeño”.


Sin duda que hoy presenciamos situaciones conflictivas que nos arañan el alma, que nos angustian hasta los tuétanos. A veces nos gustaría amanecer y escuchar que las “Naciones Unidas” se hicieron cargo de todas las zonas conflictivas del mundo imponiendo su “paz”. Pero esto es absolutamente imposible. Si las “Naciones Unidas” pudieran traer la anhelada paz  ¿seria este el Propósito cumplido de Dios/Elohim -YaHWéH- para las naciones? ¿Abandonaría el Altísimo a favor de las “Naciones Unidas” Su Propósito de establecer la verdadera Paz: el Reino de Justicia y Paz de Su Hijo Amado?  No, por supuesto que no.


Las llamadas “Naciones Unidas” son una institución creada por la buena intención del hombre, luego del horror de la Primera y Segunda Guerra mundial. Es un foro de discusión entre naciones que tiene alguna jerarquía universal –cada vez menor- pero con severas limitaciones ya que la integración de sus órganos ejecutivos garantiza su inmovilidad en situaciones realmente graves y no tiene ejercito propio efectivo para imponer sus decisiones a escala universal. Aun así la gente común deposita en ella una expectativa totalmente ajena a sus posibilidades reales. Si las “Naciones Unidas” fuera un poder realmente eficiente -ahora o en el futuro- para garantizar la paz ¿en que quedarían las advertencias solemnes de nuestro Señor que citamos mas arriba?:


“Habrá guerras y desolaciones, no os turbéis…
es necesario que estas cosas acontezcan primero”.


Es decir, las “guerras y desolaciones” ya están determinadas e inscriptas en el plan profético, no debemos turbarnos por ellas. Por lo tanto sería razonable que lideres de “las iglesias de Cristo” oren, por ejemplo, para que “en la ira prevalezca la misericordia“. O para que estas guerras permitan de algún modo la apertura a la predicación del evangelio de territorios hasta ahora vedados. Pero no es sabio orar para que se nos quite de encima el horror de estas guerras cuando sabemos que la Ira de Dios/Elohim -YaHWéH- está para ser derramada sobre este mundo y que esta será peor que todas las guerras.


Una vez YaHWéH le pidió al profeta Jeremías que no orase por Jerusalem que había caído en apostasía porque Él no escucharía (Jeremías 11:14) ¿tenemos hoy mas certezas que en aquellos días de que nuestra oración será escuchada?


Las guerras de hoy con omnipresencia mediática (“rumores de guerra”) nos invitan a “levantar nuestras cabezas” porque hacen obvia la inmediatez de la gloriosa venida del Príncipe de Paz.  Él es el “deseado de las naciones” y la “viva esperanza” de los que en Él confían y esperan: sus electos y fieles. Nada de lo que está sucediendo hoy es ajeno a Su control por bizarro y siniestro que nos parezca. Y es útil y necesario recordar que la muerte no mata, lo que mata es el pecado. Él venció la muerte en la cruz y esta ya no tiene poder sobre el que cree (2Ti 1:10). ¡Aleluya!


Y los niños que los partes noticiosos ponen primero en la lista de víctimas irán directamente a Sus amorosos brazos. Porque mas allá de nuestra comprensión es un dogma de nuestra fe confiar que YaHWéH es siempre Justo. Él es “YaHWéH Justicia Nuestra”, no falla,  y nos dejó esta promesa:


“La paz os dejo, mi paz os doy;
yo no os la doy como el mundo la da.
No se turbe vuestro corazón,
ni tenga miedo”
(Juan 14:27)

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(escrito en 2007)


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