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“¡Pero la Porcion de Jacob no es ningún ídolo! Él es el Creador de todo lo que existe,
incluido Israel, su posesión más preciada. ¡El Señor de los Ejércitos
Celestiales es su nombre!”
Jeremias 10, 16


…Dios castigará a las naciones que atacaron a Jerusalén. Hará que se llenen de miedo, y que empiecen a pelear entre ellas mismas; ¡aun en vida se les pudrirán la carne, los ojos y la lengua!” Zacarías 14:12

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Transcribimos completo el devocional del pastor David Wilkerson [May 19, 1931; April 27, 2011] que nos llegó el enero 22 de 2014:

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Israel, en los días del profeta Ezequiel era lascivo y orgulloso. Los hombres cometían abominaciones con las esposas de sus vecinos e incluso contaminaban a sus nueras. Los profetas que alguna vez fueron santos, se convirtieron en apóstatas y ya no discernían entre lo santo y lo profano. Los líderes de la nación se volvieron lobos voraces, buscando ganancias deshonestas, derramando sangre, hablando mentiras e imponiendo cargas a los pobres.


Israel se olvidó de los caminos de Dios y la nación se hizo tan débil, mundana y sin poder que Dios hizo de ellos el hazmerreír del mundo secular. Él dijo: “Te he dado en oprobio a las naciones, y en escarnio a todas las tierras” (Ezequiel 22:4).


¡Qué acusación más severa! Dios le estaba diciendo a Israel: “¡Ustedes han despreciado tanto las cosas santas, entregándose por completo a la lujuria, que voy a tener que quitar su testimonio!”


Ezequiel era un hombre mayor en aquél entonces, pronto para partir de la escena. Así que, ¿cómo trató Dios con esta situación? Le dijo a Ezequiel: “Y busqué entre ellos hombre que hiciese vallado y que se pusiese en la brecha delante de mí, a favor de la tierra, para que yo no la destruyese; y no lo
hallé” (versículo 30).


¡Imagínatelo! El destino de Israel descansaba en que Dios pudiera hallar un solo hombre confiable, justo. Sin embargo, Él le dijo a Ezequiel: “No encontré ninguno. Por lo tanto, he derramado sobre ellos mi ira” (versículos 30-31).


Dios le dijo lo mismo al profeta Jeremías: “Recorred las calles de Jerusalén…buscad…si halláis hombre, si hay alguno que haga justicia, que busque verdad; y yo la perdonaré”(Jeremías 5:1). Él le dijo al profeta: “Voy a perdonar a la nación entera si pudiera encontrar tan solo a un hombre que se ponga de pie en la brecha. ¡Todo lo que necesito es sólo un alma que esté totalmente rendida a Mi voluntad!”


Amados, hoy escuchamos un “Babel” de voces en la iglesia clamando por formas más relevantes y contemporáneas de alcanzar el mundo. Y se están ensayando muchos programas extraños y carnales. Sin embargo, en mis muchos años de ministerio, he visto estos tipos de programas venir e irse. Se apoyan totalmente en apaciguar la carne, no teniendo nada que ver con la cruz. Las multitudes que atraen viven vidas vacías, insatisfechas y nunca han sido expuestas al Evangelio de separación del mundo y de sus deseos. El mundo se burla de estos programas, tildándolos de mera necedad.

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