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“Entonces serán completos con toda la plenitud de la vida y el poder que proviene de Dios. Y ahora, que
toda la gloria sea para Dios, quien puede lograr mucho más de lo que pudiéramos pedir o
incluso imaginar mediante su gran poder, que actúa en nosotros. ¡Gloria a él en
la iglesia y en Cristo Jesús por todas las generaciones desde
hoy y para siempre! Amén”
Efesios 3:20-21


…Dios castigará a las naciones que atacaron a Jerusalén. Hará que se llenen de miedo, y que empiecen a pelear entre ellas mismas; ¡aun en vida se les pudrirán la carne, los ojos y la lengua!” Zacarías 14:12

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Transcribimos completo el devocional del pastor David Wilkerson [May 19, 1931; April 27, 2011] que nos llegó el 12 de diciembre de 2013:

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Los discípulos no tenían idea de lo que había en sus corazones pero Jesús sí, y los llevó a un lugar de prueba que lo expuso todo. Les dijo a los doce que entraran en una barca y cruzaran el mar, sabiendo plenamente que una tormenta pronto los envolvería.


Ahora bien, estos hombres pensaban que eran confiados seguidores del Maestro. Después de todo, habían visto a miles, siendo alimentados con sólo un puñado de peces y unos panes. Así que, cuando entraron en la barca, probablemente pensaron que nunca dudarían de nuevo de Jesús.


Una cosa es ver el poder milagroso obrando en la vida de tu pastor, y otra muy distinta es experimentarlo por ti mismo. Entonces, mientras los vientos comenzaban a soplar y las olas se elevaban más, la prueba de los discípulos llegó. Pronto la barca se llenó de agua y los hombres comenzaron a sacar el agua lo más rápido que pudieron. En cuestión de minutos, sin embargo, supieron que su barca se hundiría.


Escucha lo que brotó de los corazones de estos hombres en su momento de prueba: “Señor, ¿no te importa que todos estemos a punto de morir? ¡Estamos hundiéndonos! Ayúdanos, Jesús. ¿Eres Dios o no? ¿No te preocupas por nosotros?”


¡Los mismos discípulos de Jesús le estaban tentando! De hecho, dijeron casi las mismas palabras a Jesús que los israelitas habían dicho a Moisés: “…tentaron a Jehová, diciendo: ¿Está, pues, Jehová entre nosotros, o no?” (Éxodo 17:7).


Sin embargo, en todo momento Jesús sabía lo que estaba haciendo. Él podía haber ordenado a los vientos y las olas a cesar mucho antes de que ellos lo hicieran. Tal poder estuvo siempre presente en Él. Pero, en lugar de ello, Él permitió que Sus discípulos sean probados en una situación literal de vida o muerte.


“…descendieron sus discípulos al mar, y entrando en una barca, iban cruzando el mar hacia Capernaum. Estaba ya oscuro, y Jesús no había venido a ellos. Y se levantaba el mar con un gran viento que soplaba…vieron a Jesús que andaba sobre el mar…y tuvieron miedo. Mas él les dijo: Yo soy; no temáis. Ellos entonces con gusto le recibieron en la barca, la cual llegó en seguida a la tierra adonde iban” (Juan 6:16-21).

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