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“Oyendo ellos estas cosas, prosiguió Jesús y dijo una parábola, por cuanto estaba cerca de Jerusalén
y ellos pensaban que el reino de Dios se manifestaría inmediatamente… “Pues yo os digo que
a todo el que tiene, se le dará; pero al que no tiene, aun lo que tiene se le quitará”
Lucas 19, 11, 26


…Dios castigará a las naciones que atacaron a Jerusalén. Hará que se llenen de miedo, y que empiecen a pelear entre ellas mismas; ¡aun en vida se les pudrirán la carne, los ojos y la lengua!” Zacarías 14:12

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Leemos en 1 Pedro 1, 3-9:


“Según su grande misericordia [Él] nos hizo renacer para una esperanza viva, por la resurrección de Jesucristo de los muertos, para una herencia incorruptible, incontaminada e inmarcesible, reservada en los cielos para vosotros, que sois guardados por el poder de Dios mediante la fe, para alcanzar la salvación que está preparada para ser manifestada en el tiempo postrero”


Separamos este trecho en tres partes para mejor visualizar sus preciosas verdades que son parte sustancial del evangelio:


1 – nos hizo renacer para una esperanza viva, por la resurrección de Jesucristo de los muertos,

2 – para una herencia incorruptible, incontaminada e inmarcesible, reservada en los cielos para vosotros, que sois guardados por el poder de Dios mediante la fe,

3 – para alcanzar la salvación que está preparada para ser manifestada en el tiempo postrero”


Y analicemos:


-> si renacimos por la esperanza de la resurrección de Jesucristo de entre los muertos quiere decir que: ni esta vida, ni este cuerpo carnal, ni este mundo crepuscular son el destino final de los redimidos. Ya no pertenecemos a aquí sino al mundo en donde renacimos, somos nuevas criaturas, peregrinos y extranjeros (1 Pe  2, 11). Y el apóstol Pedro emplea la expresión “esperanza viva” para enfatizar que esto no es una fantasía sino un hecho palpable y real (1 Juan, 1-3),

-> cuya sustancia se encuentra ahora mismo y desde antes de la fundación del mundo reservado en los cielos (el tercer cielo) para todos aquellos que están “guardados por el poder de Dios mediante la fe”. Y cuando nos convertirnos pagamos una ‘seña’  –hablando un lenguaje coloquial- para acceder a esa herencia,

-> la que disfrutaremos cuando el Reino sea “manifestado en el tiempo postrero”. Entonces los redimidos ya estaremos revestidos con un cuerpo glorioso luego del día de la resurrección. Esto es lo que significa el anhelo “¡que tu reino venga pronto!” según expresamos en el Padrenuestro, la oración que Jesús/Yeshua enseño a Sus discípulos.


Ahora bien, ¿qué significa que tendremos un cuerpo glorioso? pues que será semejante al que ahora mismo tiene Jesucristo y la virgen María/Myriam en el cielo. Es el cuerpo que vieron los discípulos luego de la resurrección de su Maestro, cuando Jesús/Yeshua se presento ante ellos cuando estaban temerosos encerrados según leemos en Lucas 24, 38-43:


«¿Por qué están asustados? —les preguntó—. ¿Por qué tienen el corazón lleno de dudas? Miren mis manos. Miren mis pies. Pueden ver que de veras soy yo. Tóquenme y asegúrense de que no soy un fantasma, pues los fantasmas no tienen cuerpo, como ven que yo tengo»


Y enfatizamos las palabras “los fantasmas no tienen cuerpo” pero Jesús/Yeshua resucitado y los redimidos luego del día de la resurrección sí lo tendremos. Y será un cuerpo que podrá atravesar paredes, volverse invisible y teletransportarse, entre otros ‘superpoderes’. Y si bien ignoro si utilizaremos  “naves” de tecnología “punto cero”  lo cierto es que nuestro ámbito como reyes y sacerdotes del Reino venidero será toda la creación de Dios/Elohim cumpliendo misiones encomendadas por el Gran Rey cuyo Trono estará instalado en un nuevo Templo que resplandecerá en una nueva Jerusalem, en la Sión en Gloria venidera.


De modo que los seres no-adámicos que están emergiendo ahora a la opinión pública luego un ocultamiento milenario –aunque siempre hubo crónicas que hacían referencia a ellos- no tendrán en el futuro superioridad alguna con respecto a los redimidos. Y tanto es así, que se nos dice que toda la creación aguarda la manifestación de la gloriosa libertad de los redimidos. Lo leemos en Romanos 8, 2 y es una de las revelaciones más fascinantes:


“la creación misma será también liberada de la esclavitud de la corrupción a la libertad de la gloria de los hijos de Dios”


El Principio Antrópico y las razas no-adámicas


Veamos ahora una perspectiva desde la ciencia:


“En física se habla de cuatro fuerzas… Toda la física tiene que explicarse como la actividad de solo cuatro fuerzas: la gravitatoria, la electromagnética, la nuclear fuerte y la nuclear débil.”


Este enunciado es aceptado por todo el mundo científico. Ahora bien, estas cuatro fuerzas tienen una interacción reciproca a partir de sus respectivas magnitudes. Y ellas están finamente ajustadas para hacer posible que en el universo se desenvuelva la vida inteligente. Dice Stephen Hawking con respecto a esto en su libro “Una breve historia del tiempo”:


“El hecho remarcable es que los valores de estas cifras parecen haber sido ajustados muy delicadamente para hacer posible el desarrollo de la vida”


¡Impactante afirmación viniendo de alguien que se confiesa ateo! Y leemos en “El gran Diseño” del mismo autor:


“Esos cálculos muestran que una variación de tan solo 0,5 por 100 en la intensidad de la fuerza nuclear fuerte o de un 4 por 100 en la fuerza eléctrica destruiría casi todo el carbono o casi todo el oxígeno en cualquier estrella y, por lo tanto, la posibilidad de vida tal como la conocemos”


Es decir, el universo esta sintonizado en sus variables físicas básicas de modo que sea posible la vida. Con otros valores el carbono que es la materia fundamental de los cuerpos vivos no existiría. Y ésta es también una cita de Stephen Hawking:


“Por supuesto, podrían existir otras formas de vida inteligente, no imaginadas… las cuales no requerirían la luz de una estrella como el Sol o los elementos químicos pesados que son producidos en las estrellas y lanzados al espacio… Sin embargo, parece claro que existen relativamente pocas variedades de valores para las cifras que permitirían el desarrollo de cualquier forma de vida inteligente. Muchos grupos de valores darían origen a Universos que, aunque fueran muy hermosos, no tendrían alguien capaz de admirar esa hermosura”


Es decir, otras magnitudes de estas cuatro fuerzas básicas del universo producirían universos completamente diferentes al que estamos inmersos pero sin vestigios de vida inteligente. De modo que las criaturas inteligentes no-adámicas están haciendo uso de esta sintonía fina universal –esto es, del Principio Antrópico- tanto como lo hacemos nosotros y no existirían sin esa precisa sintonía.


Y dentro de este contexto el sistema solar tiene características muy singulares. Por ejemplo sorprende la relación precisa entre la masa y energía del sol con respecto a la tierra en función de la distancia entre ambos lo que hace posible entre otras cosas que exista aquí una temperatura propicia. O la inclinación del eje de la tierra que permite el ciclo de estaciones, o la relación entre la masa de la luna y la de la Tierra que produce el armonioso ir y venir de mareas también imprescindible para la vida… y así hasta 20 factores que exceden toda posibilidad de deberse a la casualidad. Esto es, Alguien tuvo que determinar que todo fuera muy precisamente coordinado. ¡Entonces no habitamos un punto perdido en el espacio, sino un lugar singular, perfectamente diseñado y difícilmente repetible!


El incansable Alfarero y Su creación mas amada


No sabemos cuando fueron creadas las diferentes ‘razas’ no-adámicas -los ‘extraterrestres’- pero es evidente que no han sido idóneas para asegurar orden y paz en el universo. La libertad forma parte de la vida inteligente y es evidente que esta cualidad fue mal ejercida por ellas que evidenciaron en su mayoria un comportamiento rebelde. En el segundo versículo del Génesis se nos dice que la tierra estaba sin forma y vacía -en estado caótico- a pesar de que no habría sido creada así originalmente. De modo que alguien –o algunos- la habían sumido en tan lamentable estado. Y Dios/Elohim procedió entonces a recrear todo de nuevo –este es Su habito según se lo anunció al profeta  Jeremías (Jer, 18, 2-4)-  para ambientar un nuevo comienzo. Y así ajustó todo el sistema solar de modo que fuera propicio a la vida de la que sería Su más amada creación: la raza adámica.


Leemos en Génesis 1, 26:


“Y dijo Dios: Hagamos al hombre a nuestra imagen, conforme a nuestra semejanza; y ejerza dominio sobre los peces del mar, sobre las aves del cielo, sobre los ganados, sobre toda la tierra, y sobre todo reptil que se arrastra sobre la tierra”


¡Aleluya! Y esta vez Él se comprometería personalmente con Su criatura ya que a partir de ella se manifestaría la Condición Final para que hubiera Orden y Paz en el universo y no nuevas catástrofes, y nuevos comienzos. Y esta Condición Final de orden definitivo sería la encarnación de Su Hijo.


El dragón, la serpiente y los reptiles bajo sujeción


Y entre otras cosas veamos que Dios/Elohim puso bajo sujeción del hombre a “todo reptil que se arrastra sobre la tierra”. Esto parece una expresión algo extemporánea. Pero en estos primeros pasajes del Génesis hay referencias en clave que a veces no alcanzamos a discernir. Los ‘reptilianos’  se consideran a si mismos por estar aquí desde hace milenios los auténticos dueños de este planeta. Pero dice la Palabra que todo reptil está o estará bajo nuestra sujeción. Y a esto hay que agregar la dura advertencia a la najash que leemos en Génesis 3, 14-15.


“sobre tu vientre andarás, y polvo comerás… pondré enemistad entre tú y la mujer, y entre tu simiente y su simiente; él te aplastará la cabeza, y tú lo herirás en el calcañar”


Seguiremos analizando la supremacía de los redimidos y la restauracion del universo en otro estudio.

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LA GLORIOSA LIBERTAD DE LOS REDIMIDOS Y LA RESTAURACIÓN DE TODA LA CREACIÓN (II)


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