+


“Entonces serán completos con toda la plenitud de la vida y el poder que proviene de Dios. Y ahora, que
toda la gloria sea para Dios, quien puede lograr mucho más de lo que pudiéramos pedir o
incluso imaginar mediante su gran poder, que actúa en nosotros. ¡Gloria a él en
la iglesia y en Cristo Jesús por todas las generaciones desde
hoy y para siempre! Amén”
Efesios 3:20-21


…Dios castigará a las naciones que atacaron a Jerusalén. Hará que se llenen de miedo, y que empiecen a pelear entre ellas mismas; ¡aun en vida se les pudrirán la carne, los ojos y la lengua!” Zacarías 14:12

+

+

“Ciertamente no socorrió a los ángeles,
sino que socorrió a la descendencia de Abraham”.
(Hebreos 2:16)

+


CUANDO YaHWéH decidió intervenir personalmente en la historia se le apareció a Abraham y le hizo un manojo extraordinario de promesas -LA PROMESA- que comienza con:


“Te multiplicaré en gran manera,
y de ti saldrán naciones y reyes”.
Génesis 17:6


En donde podemos presumir la enjundia del Propósito que comenzaba en ese momento. Otra versión dice así:


“Te haré muy, pero muy fértil,
y yo haré que salgan de ti
reyes  y naciones enteras “


No se habla aquí de una sola nación para la descendencia de Abraham –instrumento del Propósito- sino que se dice que surgiría de ella muchas naciones y muchos reyes, multitudes de gentes. Y para confirmar esto YaHWéH dice luego de Sarai/Sara:


“vendrá a ser madre de naciones;
reyes de pueblos nacerán de ella”
(versos 15 y 16).


Palabras grandiosas: “madre de naciones”, “reyes y pueblos nacerán de ella”. Ampliemos nuestra mente y quitemos fronteras para incluir lo que aquí se está diciendo. Y para una mayor confirmación todavía agreguemos que, como  garantía de esta PROMESA, cuando Abraham pasó por la exigente prueba de obediencia de ofrecer a su hijo Isaac en holocausto, YaHWéH  ¡jura por Si mismo! y le dice:


“multiplicaré tu descendencia
como las estrellas del cielo
y como la arena que está
a la orilla del mar”
Génesis 22: 17 a

+

lo que es prueba suficiente de la obstinada determinación de YaHWéH de hacer surgir de la prole de Abraham una multitud que sería imposible de contar e imaginar. Y se agrega un dato no menor:


“tu descendencia se adueñará
de las puertas de sus enemigos”
Génesis 22:17:b


Este seria entonces el Pulso de la historia: las naciones surgidas de la descendencia de Abraham obtendrían el triunfo final sobre sus enemigos. Y en el versículo 18 de Génesis 22 se dice algo que debemos entender como un corolario de todo lo anterior:


“También prometo que todas las naciones
del mundo serán bendecidas
por tu descendencia,
gracias a que tú me obedeciste”.


Debemos asumir entonces que el Plan de Redención de las naciones incluye un proceso misterioso mediante el cual la semilla de Abraham llegaría a estar “esparcida” en todas ellas para bendecir y hacer victoriosas a aquellas que la integraran en su seno sin contradicción. Es en referencia a estas cosas que se dice en Hebreos 6:13-15:


“Cuando Dios hizo la promesa a Abraham,
no pudiendo jurar por otro mayor,
juró por sí mismo diciendo:


’De cierto te bendeciré con abundancia
y te multiplicaré grandemente’.

+

Pero ¿cómo sabemos que la “paciencia de Abraham” vio el cumplimiento de esta promesa que transformaría el mundo? Primero por el nacimiento de su hijo Isaac, siendo él y Sara  ya ancianos, habiendo “esperado contra toda esperanza” (porque Sara era infértil) por casi treinta años. Y al final, de un vientre doblemente infértil – por naturaleza y por el paso de los años- nació Isaac. Ese fue un gran milagro: el mismo poder que creo cielos y tierra se propuso crear una descendencia prodigiosa a partir del vientre muerto de Sara y el semen de un hombre anciano.


Y también la Palabra nos dice en el Salmo 47:


“Dios reina sobre las naciones;…
Los príncipes de los pueblos se reunieron
como pueblo del Dios de Abraham,
porque de Dios son los escudos de la tierra”.


Esos escudos que enmarcarán el Reino mesiánico venidero son de las naciones que serán posesión del “Dios de Abraham” a todo lo largo y ancho de un planeta renovado por Su Gloria. Ellas fueron bendecidas por la prodigiosa prole de Abraham y Sara, y especialmente por LA semilla que fue Cristo Jesús (Gálatas 3:16). Y YaHWéH convocará de todas ellas a un remanente santo lavado por la sangre de la cruz para formar/restaurar Su Reino milenario. Este contendrá así gentes de todos los pueblos, lenguas y etnias, las que respondieron a Su llamado como “ovejas” amadas del Gran Pastor:


“Y yo mismo recogeré
el remanente de mis ovejas
de todas las tierras adonde las eché,
y las haré volver a sus moradas; …
y no temerán más, ni se amedrentarán,
ni serán menoscabadas, dice YaHWéH”
Jeremías 23:3-4


(recordemos que son la descendencia de Jacob/Efraín que fuera desterrada de Samaria por su apostasía en el año 722 a.C)

+

-> Otras confirmaciones

+

Cuando Jacob se dirigía a Paran-aram para tomar esposa de su parentela, según se le había pedido su padre Isaac, y huía de la furia de su hermano Esau, tuvo un sueño en el lugar que luego llamó Betel. Veía una escalera apoyada en la tierra cuyo extremo llegaba al cielo. Y YaHWéH estaba en lo alto de ella y le decía:

+

“Yo soy el Señor, el Dios de tu abuelo Abraham
y de tu padre Isaac.

+

1) A ti y a tus descendientes les daré la tierra
en donde estás acostado.

+

2) Ellos llegarán a ser tantos como el polvo de la tierra, y se extenderán al norte y al sur, al este y al oeste,

+

3) y todas las familias del mundo serán bendecidas
por medio de ti y de tus descendientes”

Génesis 28:13-14

+

Aquí están los tres pilares de la promesa a Abraham:

+

1) herencia perpetua de la tierra de Canaan/Sión para la descendencia de Abraham,

+

2) que sería constituida por una enorme multitud que cubriría todos los rincones de la tierra

+

3) y de la cual emanaría una bendición para todas las naciones.

+

Todo confirmado por el mismo YaHWéH a Jacob/Israel desde el extremo celestial de la escalera -la “vav” del sagrado nombre  YaHWéH-.

+

También la virgen María/Myriam, ya grávida del Hijo de Dios declara ante su prima Elizabet, grávida de quien sería Juan el Bautista con unción del Espíritu Santo:

+
“Ayudó al pueblo de Israel, su siervo,
y no se olvidó de tratarlo
con misericordia.

Así lo había prometido
a nuestros antepasados,
a Abraham y a sus futuros descendientes”

Lucas 1:54-55

+

en donde la madre de Jesús/Yeshua habla del pacto de YaHWéH con Abraham, confirmado a Isaac y a Jacob/Israel, según el cual sería provisto de su propia descendencia un Rey/Libertador que sería bendición a Su pueblo ISRAEL y a todas las naciones.

+

+

+