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“Cada uno de ustedes debe arrepentirse de sus pecados y volver a Dios, y ser bautizado en el nombre
de Jesucristo para el perdón de sus pecados. Entonces recibirán el regalo del Espíritu Santo.
Esta promesa es para ustedes, para sus hijos y para la gente en el futuro lejano, es
decir, para todos los que han sido llamados por el Señor nuestro Dios”
Hechos 2, 38-39


…Dios castigará a las naciones que atacaron a Jerusalén. Hará que se llenen de miedo, y que empiecen a pelear entre ellas mismas; ¡aun en vida se les pudrirán la carne, los ojos y la lengua!” Zacarías 14:12

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Habiendo sido arrojados fuera del jardín del Eden Adan y Eva, con un querubin impidiendo todo intento de que volvieran y comieran del arbiol de la vida, todos conocemos como sigue este penoso inicio de la historia de la humanidad adamica. Sabemos la historia de Abel y Caín, y el destierro de este ultimo aun mas  lejos del jardín original con la marca indeleble del asesinato de su hermano en su cabeza. Y que luego vino Set quien sería el principio de una generación justa, nuestro ancestral referente. Pero nos interesa destacar una sórdida amenaza que se descargó sobre la raza adámica contaminando toda la creacion. Leemos en el capítulo 6 de Génesis:


“Y aconteció que cuando los hombres comenzaron a multiplicarse sobre la faz de la tierra, y les nacieron hijas, los hijos de Dios vieron que las hijas de los hombres eran hermosas y tomaron para sí mujeres de entre todas las que les gustaban”


Los “hijos de Dios” son llamados “vigilantes” en el Libro de Enoc, y eran ángeles encargados de supervisar para Dios/Elohim a los hombres. Sin embargo abandonaron sus funciones cautivados por la belleza de las hijas de los hombres.
Y esto trajo desastres:


“En esos días y durante algún tiempo después, vivían en la tierra gigantes nefilitas, pues siempre que los hijos de Dios tenían relaciones sexuales con las mujeres, ellas daban a luz hijos que luego se convirtieron en los héroes y en los famosos guerreros de la antigüedad”


Wikipedia explica así el término ‘Nephilim’:


“en idioma hebreo ‘Néfilim’, en plural, viene de nafál: ‘caer’, y de ahí ‘los caídos’ o ‘los que hacen caer’”.


Y eso explica muy bien lo que sucedió. No solo estos ‘ángeles’ cayeron de su posición original, sino que con su traición hicieron caer a la humanidad, la descarriaron. En donde en la cita anterior se lee: “héroes y… famosos guerreros de la antigüedad” no se está pronunciando un juicio laudatorio, sino que significa que eran enormes de físico y estatura, sus manos tenían seis dedos, su aspecto era temible y siempre estaban buscando luchar y matar. De hecho Goliat fue uno de ellos, de modo que ‘héroes’ no es un comentario elogioso sino que solo alude a su temible físico y belicoso comportamiento. Y sabemos las consecuencias:


“El Señor vio la magnitud de la maldad humana en la tierra y que todo lo que la gente pensaba o imaginaba era… totalmente malo. Entonces el Señor lamentó haber creado al ser humano…  Pero Noé encontró favor delante del Señor”


Recordemos que  Noé era bisnieto de Enoc quien fue séptimo desde Adán y su nombre significa “descanso” porque siguiendo fielmente los mandatos de Dios, a pesar de las burlas de sus contemporáneos, construyó el Arca para salvar una muestra de la creación que sirviera para el reinicio de la creación que había sido dañada de muerte.


Los ‘ángeles caídos’ y que hicieron caer repiten de algún modo algo de  lo que le sucedió con Satanás, quien fue al inicio un arcángel poderoso -‘Lucifer’- supervisor designado de toda la creación, pero ambicionó poder total y esto provocó su expulsión de las regiones celestes. Pero lo de Satanás fue ambición de poder, muy diferente a los ‘ángeles caídos’ que fueron movidos por la lujuria.


El libro de Enoc describe el desquicio: los nephilim infestaron a la creación y enseñaron a los hombres cosas que no estaban destinadas a ellos:  realizaron un trueque malicioso que consistió en ‘transferencia de conocimientos’ a cambio de placer desordenado. Y por eso merecieron el Juicio eterno.


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Pero vimos que se dice “en esos días y durante algún tiempo después, vivían en la tierra ‘nephilim’”. Y lo extraño es la expresión “durante algún tiempo después” ya que supuestamente el Diluvio fue provocado para raer de la faz de la tierra la confusión genética de los nephilim. Sin embargo parece que algunos de ellos lograron sobrevivir al Diluvio, ya sea porque su fortaleza física les permitió acceder a cuevas profundas y esconderse en ellas, o bien porque después del Diluvio hubo todavía ángeles rebeldes que descendieron para seducir a las ‘hijas de los hombres’. Estos nephilin post-diluvianos los encontramos por ejemplo en Números 13, 32-33, en el informe de los diez espías que desaconsejaron la conquista de Canaan:


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«La tierra que atravesamos y exploramos devorará a todo aquel que vaya a vivir allí. ¡Todos los habitantes que vimos son enormes!  Hasta había gigantes, los descendientes de Anac. ¡Al lado de ellos nos sentíamos como saltamontes y así nos miraban ellos!»



Y antes estos habían informado a Moisés: “el pueblo que la habita es poderoso y sus ciudades son grandes y fortificadas (v. 28)”. Los descendientes de Anac  eran una raza de gigantes/nephilim y para darnos cuenta de su estatura y apariencia podemos leer palabras en Amos 2, 9:



“Yo destruí delante de ellos al amorreo, cuya altura era como la altura de los cedros, y fuerte como una encina; y destruí su fruto arriba y sus raíces abajo”



Lo que muestra que en la conquista de Canaán hubo sustancial ayuda divina.



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Leemos en Deuteronomio 2. 12:



“Los horeos habitaron antes en Seir, pero los hijos de Esaú los desalojaron y los destruyeron delante de ellos, y se establecieron en su lugar, tal como Israel hizo con la tierra que el Señor les dio en posesión”



No se sabe bien quienes eran los horeos, pero su comparación con los habitantes de Canaán hace suponer que eran de gran estatura –aunque no todos los habitantes de Canaán lo eran-. Su nombre quiere decir ‘los que habitaban en cuevas’ y esta expresión no supone que eran ‘trogloditas’ ya que tenían una cultura desarrollada.  Más bien puede ser una demostración de cómo pudieron sobrevivir al Diluvio. De paso nos enteramos que la descendencia de Esau –los árabes- también desalojaron de su tierra y destruyeron a varios pueblos para establecerse.  Hubo otras razas de gigantes, además de los hijos de Anac: estaban los emitas y los refaítas por lo menos. Lo interesante es que todos ellos fueron vencidos y destruidos por los hijos de ISRAEL y por los hijos de Esau –que eran también descendencia de Abraham. Quiere decir que a pesar de su enorme estatura y fuerza física no prevalecieron.



Y podemos concluir  que la orden de no mezclarse con los habitantes de Canaan e incluso destruirlos por completo, tanto a hombres como animales tuvo que ver con la precaución de no adquirir las deformaciones genéticas que allí existían. Estos gigantes/nephilim que habitaban en Canaán y las montañas de Seir eran un remanente de los depredadores antidiluvianos e implicaban el mismo peligro. Por algo se dice en Génesis 19, 13 refiriéndose a Jericó:



“porque estamos a punto de destruir este lugar por completo. El clamor contra esta ciudad es tan grande que ha llegado hasta el Señor, y él nos ha enviado para destruirla”



Y es que el Altísimo sabía de la capacidad de sugestión hacia el pecado y la idolatría que esta relacion tendría, y tanto que consiguió alcanzar con el tiempo a judíos e israelitas a pesar de las recomendaciones de la Ley de YaHWéH. Y esto provocó dos éxodos de purificación:



-> la descendencia de Israel fue enviada a las naciones y todavía estamos aquí,


-> y los judíos fueron exilados en Babilonia, de donde retornaron purificados.



De modo que estos intrusos ante y postdiluvianos influyeron y mucho en la historia global de la humanidad –en la nota 1 damo ejemplos- y en la historia de ISRAEL en particular.


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nota 1: para hacernos una idea del trastorno extremo provocado por estos gigantes/nephilim que encendieron la Ira de Dios/Elohim leemos en el Libro de Enoc  7,  3-6:



“Ellos devoraron todo el trabajo de los hombres hasta que estos ya no alcanzaron alimentarlos más. Entonces los gigantes se volvieron contra los hombres y empezaron a devorarlos y empezaron a pecar contra los pájaros, y contra las bestias y los peces y a devorar unos la carne de los otros y se bebieron la sangre. Entonces la tierra acusó a los violentos por todo lo que se había hecho en ella”



Y en lo que llamamos hoy America, el cronista Garcilaso de la Vega narra en el capítulo 9 de los ‘Comentarios Reales sobre los Incas’:



“Habiendo, pues, hecho sus asientos estos crecidos hombres o gigantes, y teniendo estos pozos o cisternas de donde bebían, todo el mantenimiento que hallaban en la comarca de la tierra…   destruían y comían…  mataban mucho pescado en la mar… Vinieron en grande aborrecimiento de los naturales, porque por usar con sus mujeres las mataban… Y los indios no se hallaban bastantes para matar a esta nueva gente que había venido a ocuparles su tierra y señorío… Pasados algunos años, estando todavía estos gigantes en esta parte, como les faltasen mujeres y las naturales no les cuadrasen por su grandeza… usaban unos con otros el pecado nefando de la sodomía, tan grandísimo y horrendo… estando todos juntos envueltos en su maldita sodomía, vino fuego del cielo, temeroso y muy espantable, haciendo gran ruido, del medio del cual salió un ángel resplandeciente con una espada tajante y muy refulgente, con la cual de un solo golpe los mató a todos, y el fuego los consumió, que no quedó sino algunos huesos y calaveras, que por memoria del castigo quiso Dios que quedasen sin ser consumidos del fuego. Esto dicen de los gigantes, lo cual creemos”



Es decir, hubo gigantes/nephilim en todas las latitudes de la tierra, se pueden encontrar en todo lugar osamentas de tallas enormes que dan testimonio de ellos. Por eso no dudamos en afirmar, como citamos en el texto, que Dios/Elohim ayudó todo intento de exterminarlos ya que sin esta ayuda poderosa hubiera sido imposible vencerlos.



En el trecho de la crónica de Garcilaso de la Vega que transcribimos esa ‘ayuda’ fue evidente a todos: un ángel poderoso blandió una espada resplandeciente que los elimino de vez quemándolos por completo excepto algunas osamentas que quedaron como testimonio. Pero en el caso de la conquista de Canaán el poder de Dios/Elohim se mantuvo invisible fortaleciendo el brazo de ISRAEL en la batalla.

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