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Viene de
“Los tres preanuncios de la bestia” y
Los cristianos ya están siendo “cazados” en varias regiones del planeta: en África, en Indonesia, en la India, en la China comunista, en Vietnam, en Camboya y en países post- unionsoviética, entre otros muchos lugares. Alguien dijo que hoy tres de cada cuatro cristianos están bajo algún tipo de persecución en el mundo. A veces, en occidente, olvidamos a la iglesia perseguida y a los misioneros que se juegan su vida – la de este mundo – por la predicación del evangelio. Los cristianos de China comunista – por ejemplo – son millones. Y están bajo persecución.
Pero además de esta persecución cruel, física y literal, está también la otra persecución: la indolora que no afecta al cuerpo, sino al alma y el espíritu. La que en los países de la “cristiandad” llevan a cabo los militantes de la agenda arcoiris, o del “matrimonio homosexual” en igualdad de condiciones legales con el que Dios manda (entre un hombre y una mujer). O los de las demandas de genero radicales, o los militantes del aborto libre (o la llamada “despenalización del aborto” que permite a las adolescentes abortar sin avisar a los padres). O los que promueven la manipulación de embriones sin reparos éticos para “el progreso de la ciencia”.
Todos estos activistas, generalmente iracundos, ridiculizan a quienes resistimos estas prácticas y consentimientos sociales a situaciones encuadradas dentro de los que la Biblia califica como “pecado” – esto es, transgresiones a los mandamientos de Dios que mantienen la Vida sana de los organismos sociales y las personas – .Así, hoy el juego “políticamente correcto” es condenar los valores judeocristianos, o estigmatizar bajo el rótulo de “fundamentalistas” a aquellos que defienden lo que hasta no hace muchos años era norma común e incontestada (la del “sentido común”, entre otras cosas).
Es decir, lo que dice la Palabra y siempre ha sido aceptado en occidente como válido ha sido sustituido hoy por el recetario “progresista” (¡vaya nombre!) fraguado en el relativismo moral, o la parafernalia de los cultos de la Nueva Era con su culto al “dios” adentro de nosotros mismos (no al del Cielo, Creador y Redentor nuestro), o la imposición arrogante de un criterio de “tolerancia” a todo, cuyo efecto final es inmovilizar y avergonzar a los que “obedecen los mandamientos de Dios y se mantienen fieles al testimonio de Jesús” (Apocalipsis 12:17). Sin embargo, es nuestra obligación dar testimonio contra la impiedad cualquiera sean las consecuencias, sabiendo que en Cristo siempre estaremos completos y seguros.
Y después de estos tipos de persecución conocidas vendrá la final, la de la bestia con consentimiento de los “diez reyes”, que hará parecer las de ahora un inocente paseo en el campo.
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Pero habrá provisión de Dios/Elohim en los días de horror de la “angustia de Jacob” que se avecinan. Dice YaHVéH en Zacarías 10:8-9:
“yo los llamare con un silbido”
refiriéndose a como convocará a su “remanente” fiel en momentos críticos. Y este “silbido” es con certeza el “silbo apacible y delicado” que escuchó Elías después del viento impetuoso, el terremoto y el fuego, cuando estaba lejos de su tierra:
“Y tras el fuego un silbo
apacible y delicado.
Y cuando lo oyó Elías,
cubrió su rostro con su manto,
y salió, y se puso
a la puerta de la cueva.
Y he aquí vino a él
una voz, diciendo:
¿Qué haces aquí, Elías?”
(1 Reyes 19: 11-13)
Y fue entonces que Elías volvió sobre sus pasos e inició el retorno a su tierra. De la misma forma el “silbido” que nos relata Zacarías 10:8-9 será la señal de retorno para el remanente, esto es, la Novia del Cordero dispuesta para las bodas celestiales – o las iglesias de Cristo sin cizaña – luego de la cual retornará como Esposa eterna y fiel de YaHVéH a la Sión glorificada del mundo venidero/athid lavo en donde habrá “nuevos cielos y nueva tierra”,
Y este pasaje nos enseña que los huracanes, los terremotos y el fuego devorador que también fueron profetizados hasta la saciedad por la realidad virtual de estos últimos años y que pronto envolverán al mundo – y ya los vemos todos los días en las noticias - son para los hijos de la ira. Pero para los redimidos, esto es para quienes “siguen al Cordero adonde quiera que va” (Apocalipsis 14:4) en tiempos peligrosos será el silbo apacible y delicado.
(continúa)
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Ver también: “El llamado del Rey/Pastor”
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